Aquellos locos con sus viejos cacharros (2): Sharp MZ-700

sharp-mz700Debo reconocer que no voy a ser imparcial en esta entrada, porque con este viejo cacharro fue con el que un servidor echó los dientes en el mundo de la informática. Siempre le he tenido un cariño especial a este modelo de ordenador, por motivos que, precisamente, tienen más que ver con sus defectos que con sus virtudes. Así pues, voy a hablar primero de sus defectos, porque eran variados y de importancia.

El Sharp MZ-700 era un producto japonés de 1983, al que supongo pensado más para la empresa que para el uso particular. (No puedo ni llegar a imaginarme qué uso podría darle una empresa a una máquina como ésta, pero en fin, eran otros tiempos, y por entonces se estiraba al máximo la capacidad de los ordenadores) Tal vez debido a esto, el MZ-700 no estaba pensado para jugar con él, y el fabricante no incluyó ni unos gráficos medianamente decentes ni un sonido aceptable. Su resolución “gráfica” máxima era de 80×50, aunque en realidad se conseguía a base de alternar caracteres especiales en la pantalla, ya que este ordenador sólo podía presentar caracteres, y no puntos, en pantalla. El sonido se limitaba a un zumbador que producía notas musicales en tres octavas, generando unos armónicos que después de un rato daban dolor de cabeza.

Todavía no he terminado con los defectos de esta máquina. Además de sus limitaciones en gráficos y sonido, el MZ-700 no disponía de un lenguaje en rom que ofrecer al usuario en el arranque, así que no quedaba más remedio que cargar el lenguaje desde una cinta de cassette, y esperar varios minutos antes de que lo leyera para poder hacer algo con él. Además, al ser un ordenador con poquísima penetración en el mercado español, resultaba dificilísimo obtener software; poco menos que había que conformarse con lo que las oficinas de Barcelona querían ir dándonos (Y nos lo daban. Creo que les dábamos un poco de pena y ni siquiera nos cobraban los programas). Seguramente en toda Barcelona podrían contarse con una mano los usuarios de esta máquina, y yo sólo conocí a dos de ellos.

Pero un poco por aquí y otro por allá, al final conseguí hacerme con un software básico y unos cuantos juegos, y aquí es donde empieza la parte en la que hablo de las virtudes de este ordenador:

pan04No tener un lenguaje precargado en EPROM podía verse como un defecto, pero en la práctica (aparte del tiempo que había que esperar para cargarlo en cinta) suponía una ventaja, al poder cargar cualquier lenguaje que se quisiera. Así fue como pude hacer mis primeros pinitos no sólo en BASIC, sino en Pascal, Forth, Fortran, Logo, ensamblador… No es que eso me convirtiera en un gurú de la informática, pero pude ver que había vida más allá de BASIC, y que esa vida era inteligente. ;-) También pude trabajar con compiladores y ver cómo funcionaban, apreciando la notable diferencia de velocidad entre los lenguajes interpretados y compilados. Como podéis leer, esto ha dejado de ser una entrada descriptiva para convertirse en la narración de una experiencia personal.

El lenguaje Pascal, del que me enamoré casi de inmediato, en su versión para MZ-700 era muy limitado, pero muy pronto descubrí que ¡hey! ¡Puedo ir programando las funciones que necesite para suplir esas limitaciones! Así, y con un poco de las matemáticas de BUP, pude hacer cosas como funciones para elevar un número a otro utilizando logaritmos neperianos. (Los Pascal del MZ-700 no disponían de esa función, aunque sí tenían una para elevar el número e a cualquier número. Se puede ver una recreación de este programa en un emulador en la imagen de la izquierda). La numeración de líneas en el programa supongo que era debido a lo limitado del editor, ya que como cualquier avezado pascalero sabe, es algo totalmente innecesario. Un mal menor, en todo caso, para poder disfrutar de un lenguaje de programación “de verdad”.

El Sharp MZ-700 tenía además muchas otras virtudes. Además de programar en diversos lenguajes, el MZ-700 era capaz de generar gráficos de alta resolución… en papel. El modelo MZ-731 (que era el que yo tenía) incorporaba una impresora plotter a cuatro colores, capaz de efectuar cualquier dibujo que se te ocurriera, imprimir tus propios programas (todo un avance para la época), representar funciones, etc.

También contaba con un reproductor/grabador de cassette integrado, con el utilísimo contador de vueltas. Tener el cassette integrado significaba muchos menos errores en las lecturas y escrituras, y dentro de lo que cabe, un cierto ahorro de tiempo en cuando a montajes y desmontajes, que en este ordenador no eran necesarios. La fuente de alimentación también integrada era otra de sus comodidades, evitando la proliferación de molestos cables.

1z013aRespecto a las tripas de este ordenador, poco hay que señalar que le distinga de cualquier otro de su época. Su procesador era compatible con Z-80, aunque fabricado por Sharp, y funcionaba a 4MHz. Memoria RAM de 64KB más 2KB de VRAM (que era lo que se representaba en pantalla) y 2KB de ROM que incorporaban el monitor 1Z-013A, poco más que un cargador de programas con algunas funcionalidades como grabación de binarios, volcados de memoria, etc. Gracias al reset en caliente del MZ-700, con este monitor podían hacerse cosas tan útiles como grabar copias de seguridad de un programa, juego o lenguaje, si bien algunos requerían un poco más de maña para poder copiarlos. Nada del otro mundo.

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Desensamblado de un rango de memoria con SUB-MONITOR 700.

Obviamente, con las capacidades gráficas del MZ-700 no podía esperarse mucho de sus juegos; sin embargo algunos de ellos me hicieron pasar en su día muchas horas de diversión. Nada que ver, desde luego, con los juegos de mis amigos en aquellos Commodore 64 o ZX-Spectrum, los cuales, sin embargo, flaqueaban en otros aspectos que ya hemos comentado, donde el Sharp MZ-700 era el jefe.

Con el tiempo, Sharp fabricó una extensión para el MZ-700 que le permitía funcionar en ochenta columnas y ejecutar el estándar CP/M gracias a una unidad de diskette, aunque el precio de todos estos accesorios era prohibitivo para mi economía. Unos años más tarde salió a la venta el MZ-800, que sí disponía de una mayor resolución gráfica y se parecía mucho a un MSX, sin ser compatible con éste.

Para saber más:

  • www.sharpmz.org – Información sobre multitud de modelos de la serie MZ de Sharp, incluyendo el MZ-700. Desde esta página pueden descargarse varios emuladores.

La revolución inglesa (y II)

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Oliver Cromwell, Lord Protector de Inglaterra. Imagen: Wikimedia Commons.

En la entrada anterior sobre la revolución inglesa habíamos dejado a Inglaterra convertida en una república, gobernada con mano de hierro por Oliver Cromwell, Lord protector de Inglaterra y puritano hasta la médula. Bajo el gobierno de Cromwell y su parlamento (también formado en su inmensa mayoría por puritanos), Inglaterra vivió una época de prohibición de todo aquello que la élite puritana considerara como de origen pagano y obsceno. Se prohibió el teatro, el juego, la práctica del catolicismo, e incluso se llegó a prohibir la fiesta de Navidad.

Por si eso fuera poco, este gobierno de “talibanes cristianos” emprendió una sangrienta campaña contra Irlanda, a la que sometieron a un verdadero genocidio mientras repoblaban la isla con colonos procedentes del ejército, que practicaban todo tipo de variantes del puritanismo más acérrimo, como los cuáqueros o los baptistas.

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Carlos II de Inglaterra. Imagen: Wikimedia Commons.

La república inglesa -de hecho una dictadura militar presidida por Oliver Cromwell- no sobrevivió a su creador. La muerte de Cromwell supuso un breve periodo de inestabilidad política tras el cual el parlamento fue disuelto por el ejército y se convocaron unas elecciones generales en las que la facción monárquica obtuvo la victoria, y la monarquía fue restaurada en la figura de Carlos II Estuardo, hijo del decapitado Carlos I, en 1660.

Pero pronto se vio que la política religiosa de Carlos II entraba en conflicto con el Parlamento. La intención del rey de abolir las prohibiciones de culto que pesaban sobre la población católica le granjeó la enemistad de los sectores puritanos, incluso de aquellos puritanos de corte monárquico. La sucesión a la corona se convirtió también en un quebradero de cabeza, ya que Carlos II no tuvo descendencia. Las conjuras y las cazas de brujas de sucedieron por todo el país, con numerosas víctimas ejecutadas sin la menor garantía procesal.

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Jacobo II. Imagen: Wikimedia Commons.

Finalmente, Carlos II murió en 1685, tras un reinado convulso en el que, sin embargo, se impulsaron las ciencias y las artes. En este periodo se fundó la Royal Society, institución que durante siglos ha representado la punta de lanza del progreso científico. Su sucesor, Jacobo II, fue el último rey católico de Inglaterra, y accedió al trono a pesar de la tremenda desconfianza que su credo inspiraba en la mayor parte de la nobleza.

Durante el breve reinado de Jacobo II, éste hubo de enfrentarse a todo tipo de conjuras, desde aquellas que pretendían negarle la legitimidad por sus creencias, hasta algún bastardo del rey Carlos II que se autoproclamó rey y al que hubo que decapitar a toda prisa. Las tensiones religiosas seguían estando a la orden del día, y la nobleza clamaba por que este rey católico no pudiera fundar una dinastía que relegara a la iglesia de Inglaterra del poder.

Cuando Jaboco II tuvo un hijo varón, los acontecimientos se precipitaron, y la nobleza y el clero anglicanos buscaron el apoyo de Guillermo de Orange, esposo de la hija de Jacobo II y declaradamente protestante. El matrimonio con la hija del rey le daba la legitimidad suficiente para aspirar al trono, y ante la debilidad del poder real, se decidió a invadir Inglaterra para reclamar la corona. Al desembarcar en Inglaterra con su ejército, las fuerzas realistas se desbarataron por completo, y Jacobo II se quedó completamente solo. Tan solo que trató de huir como si de un particular se tratase, aunque fue capturado. Guillermo le permitió viajar hasta Francia para evitar más enfrentamientos religiosos, y en Francia murió el último de los Estuardo reinantes en Inglaterra. A todo aquello, los ingleses lo conocen como “la Revolución Gloriosa”.

Jacobo II murió en Francia sin renunciar a su pretensión al trono de Inglaterra, acogido por el rey Luis XIV. Y como la historia es así de caprichosa, uno de sus hijos bastardos, James Fitz James, tuvo una destacada participación en la Guerra de Sucesión Española, entre 1701 y 1713, luchando en el bando franco-español a favor de Felipe V de Borbón y contra las tropas del Archiduque Carlos, apoyadas por Inglaterra. Gracias a los servicios a la casa de Borbón, Felipe V le otorgó el ducado de Liria y la orden del Toisón de Oro. Posteriormente la casa de los duques de Liria entroncaría con la casa ducal de Alba de Tormes, y de este modo, los actuales descendientes de este hijo bastardo de Jacobo II son conocidos en España por pertenecer a la Casa de Alba.

Aquellos locos con sus viejos cacharros (1): Jupiter ACE

Para los que vivimos aquella época, los años 80 fueron la edad de oro de los ordenadores domésticos. Casi una década de diversión, aprendizaje y creatividad antes de que el estándar PC de IBM se impusiera y terminara arrinconando en los armarios a los venerables ordenadores de ocho bits.

Y hoy quiero empezar esta serie con un ordenador británico que, a pesar de que no tuvo éxito comercial alguno, se ha convertido en un must-have de cualquier coleccionista, alcanzando precios exorbitantes en el mercado (El otro día, sin ir más lejos, vendían uno en Ebay por casi 900 euros). Estoy hablando del Jupiter ACE.

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Jupiter ACE. Imagen: Wikimedia Commons.

Jupiter ACE no era un ordenador novedoso en el aspecto técnico. De hecho, ya era un ordenador desfasado cuando se puso a la venta en 1982, superado ampliamente por ordenadores como el Commodore 64, el Dragón o el Atari 1200, sin ir más lejos. No, el objetivo de los fabricantes del Jupiter ACE, procedentes de Sinclair y que habían participado en el diseño del mítico ZX-81, era construir un ordenador barato, accesible a cualquier economía en una época en la que un ordenador doméstico podía superar en precio al salario medio de un mes de una familia corriente.

Pero las desventajas de Jupiter ACE respecto a su competencia eran abrumadoras: falta de color y de un sonido decente, poca resolución, escasísima memoria, un teclado más infame si cabe que el del ZX-81, una carcasa de muy mala calidad, no traía lenguaje BASIC…

¿Cómo? ¿No traía lenguaje BASIC? Este detalle, que a buen seguro echó para atrás a más de un potencial comprador, es en realidad el gran atractivo de Jupiter ACE. En mi humilde opinión, BASIC fue un mal lenguaje para el aprendizaje que muchos sufrimos en su día como un mal inevitable. Hay quien incluso asegura que este lenguaje mutila la mente de los que se ponen en contacto con él. Yo no diría tanto, pero con Jupiter ACE podemos hacer una somera comparación:

Función recursiva en Jupiter ACE Forth para calcular el factorial de un número.

Jupiter ACE es, internamente, muy similar al ZX-81 de Sinclair. Superior en algunos aspectos, a pesar de haber sido construido con componentes electrónicos estándar del mercado. Con una mejor gestión de la memoria de vídeo, Jupiter ACE aprovechaba la velocidad de su procesador Zilog Z-80 de forma más eficiente. Su mayor ventaja sobre el ZX-81 se la daba precisamente la ausencia de BASIC. Jupiter ACE incorporaba el lenguaje Forth, cuya potencia reside en su simplicidad y en la posibilidad de crear comandos nuevos a partir de los existentes. Un programa escrito en Forth puede llegar a ser hasta 10 veces más rápido en Jupiter ACE que el mismo programa escrito en BASIC para el ZX-81.

Así fue como Jupiter ACE se convirtió en un “ordenador de culto” para aquellos que querían algo distinto a lo que ofrecía el mercado de la época. Este ordenador daba al usuario la oportunidad de adentrarse en un lenguaje de programación escalable, mucho más interesante de estudiar que el trillado BASIC y su vorágine de GOTOs. Obviamente, con estas características, su fracaso en el mercado era cosa cantada, y sólo se vendieron aproximadamente unas 5.000 unidades del Jupiter ACE. A pesar de que los diseñadores intentaron mejorarlo en versiones posteriores, nunca fue un ordenador popular, y el fracaso del invento acabó hundiendo a la empresa.

Actualmente, los que no tenemos capacidad económica suficiente como para comprarnos un Jupiter ACE en el mercado del coleccionismo, todavía podemos disfrutar de la sensación de programar aquella rara avis del mundo informático gracias a los emuladores. Los hay, y muy buenos, para Windows, Linux e incluso para iPad. Incluso los más manitas pueden construirse su propio Jupiter ACE, gracias a que sus creadores liberaron los esquemas del ordenador.

Para saber más:

Bonus track: Bicheando por la red he encontrado también este emulador de Jupiter ACE programado en javascript y que puede ejecutarse desde el mismo navegador, sin necesidad de instalar nada. ¡A programar en Forth!

Esopo – Fábula de Androcles y el león

androclesHoy os traigo un breve cuento, una fábula que tiene más de 2600 años, supuestamente escrita por Esopo, un mítico fabulador griego a quien se atribuyen numerosos cuentos morales. Éste, por ejemplo, ha sido reproducido miles de veces, desde la tradición oral transmitida por los griegos, hasta los cuentos infantiles ilustrados e incluso dibujos animados o películas de Hollywood.

Un esclavo llamado Androcles tuvo la oportunidad de escapar un día y corrió hacia la foresta.

Y mientras caminaba sin rumbo llegó a donde yacía un león, que gimiendo le suplicó:

-Por favor te ruego que me ayudes, pues tropecé con un espino y una púa se me enterró en la garra y me tiene sangrando y dolorido.

Androcles lo examinó y gentilmente extrajo la espina, lavó y curó la herida. El león lo invitó a su cueva donde compartía con él el alimento.

Pero días después, Androcles y el león fueron encontrados por sus buscadores. Llevado Androcles al emperador fue condenado a luchar contra los leones en el circo.

Una vez en la arena, soltaron a un león, y éste empezó a rugir y buscar el asalto a su víctima. Pero a medida que se le acercó reconoció a su benefactor y se lanzó sobre él pero para lamerlo cariñosamente y posarse en su regazo como una fiel mascota.

Sorprendido el emperador por lo sucedido, supo al final la historia y perdonó al esclavo y liberó en la foresta al león.

Androcles and the LionEn algunas versiones de esta fábula, Androcles es un esclavo romano (por supuesto, Esopo poco podía saber de lo que iba a ser Roma, ya que en su tiempo Roma no era sino una ciudad-estado más, todavía gobernada por sus primeros reyes). En otras versiones, Androcles es un cristiano que va a ser martirizado en el circo… En definitiva, los adornos a esta fábula son interminables, aunque el mensaje moral de que el bien termina siendo devuelto a quien lo hace pervive, que es lo que importa.

El Dolmen de la Pastora

El 16 de junio de 2013 mi familia y yo tuvimos la inmensa suerte de poder realizar una breve ruta por Valencina de la Concepción, visitando su pequeño pero exquisito museo, así como el famoso Dolmen de la Pastora, uno de los máximos exponentes del megalitismo en la Península Ibérica.

2013-06-16 10.33.31El museo de Valencina es en sí una joya, por la excelente organización del material expuesto así como por la interpretación audiovisual que el visitante recibe. Según esta interpretación, las poblaciones del calcolítico (la edad del cobre) a partir del III milenio ANE (antes de nuestra era) en los alrededores del Guadalquivir preferían vivir en las zonas elevadas como el Aljarafe, algo alejadas del cauce del río (una zona bastante pantanosa y poco salubre en aquella época), y donde además tenían a su alcance los enormes depósitos de cobre que hoy en día aún se explotan de forma industrial en la comarca.

Y era la industria del cobre la piedra angular de toda la cultura que se desarrolló en la zona, dedicada a la extracción, refinado y elaboración de todo tipo de útiles de cobre. Prueba de ello son la multitud de hornos, además de herramientas, ajuares y utensilios elaborados con este metal.

2013-06-16 12.46.44Pero el plato fuerte de la jornada fue la visita al dolmen de la Pastora, una magnífica construcción megalítica, lugar de enterramiento y culto al que se accede a través de un edificio construido a mediados del siglo XX para proteger la entrada. Allí podemos ver el primer tramo del corredor, ahora derruido. Más adelante accedemos al segundo y tercer tramos del corredor, cubierto por grandes losas de piedra, con una altura de aproximadamente 1,60m, y cuyas paredes están compuestas de lajas de pizarra. Al fondo hay una pequeña bóveda falsa, también construida con lajas de pizarra, de unos tres metros de altura.

2013-06-16 13.12.39Ya sé que las fotografías (tomadas sin flash y con un teléfono móvil) no hacen justicia a esta maravilla de la prehistoria sevillana, pero son las únicas que pude tomar en aquel momento.

2013-06-16 13.11.41

La Revolución Inglesa (I)

Crearon un parlamento a espaldas del régimen establecido. Se enfrentaron con las armas en la mano a la tiranía de un rey. Juzgaron al rey tirano por traición y le ejecutaron cortándole la cabeza. Cambiaron la estructura del estado monárquico por una república parlamentaria y, finalmente, cayeron en una dictadura, para después volver a restaurar la monarquía. ¿La Francia del siglo XVIII-XIX? ¡No! La Inglaterra del siglo XVII.

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Jacobo I de Inglaterra, por Paul van Somer (1576/1578–1622) – Royal Collection. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

La muerte sin descendencia de Isabel I de Inglaterra en 1603 condujo al trono inglés a Jacobo I, de la familia Estuardo, quien ya era rey de Escocia. Su madre, María Estuardo, fue ejecutada en 1587 por -supuestamente- conspirar contra la vida de la reina Isabel. Jacobo nunca contó el el favor del poderoso parlamento inglés, y sus pretensiones de gobernar de modo absolutista le granjearon todo tipo de enemistades dentro y fuera de la corte. Aunque en general fue un gobernante aceptable y llevó a Inglaterra a un periodo de estabilidad, las tensiones fueron creciendo, sobre todo por la política impositiva del rey, que pretendía subir y crear impuestos sin el tradicional consentimiento del parlamento.

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Carlos I durante su juicio, por Edward Bower. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

Su hijo Carlos I (personaje que muchos recordarán porque aparece en la novela Alatriste de Pérez-Reverte, en su visita a Madrid para concertar una alianza matrimonial con la monarquía de los Austrias, y a quien el ficticio espadachín salva de una emboscada) no tuvo mejor suerte que su padre en sus tratos con los parlamentarios ingleses. Tanto es así que en 1642 la división entre parlamentarios y monarquía desembocó en una guerra civil que se prolongó hasta 1646, tras la cual el rey, derrotado, quedó como prisionero del Parlamento inglés. A esta guerra le sucedió otra entre 1648 y 1649, ya que los partidarios del rey y el mismo rey se negaban a reconocer la autoridad del Parlamento.

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Oliver Cromwell, por Samuel Cooper. National Portrait Gallery, Londres. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

En estas guerras destacó un personaje de vital trascendencia en la Inglaterra de los años siguientes: Oliver Cromwell, quien al mando de su regimiento de caballería de ironsides obtuvo contundentes victorias, aplastando los levantamientos de escoceses y galeses. Cromwell, creyendo que era inútil tratar de llegar a un acuerdo con el rey, promovió en el Parlamento que éste fuera juzgado por traición. Cuando el Parlamento se negó, Cromwell dio un golpe de Estado, depuró el parlamento y dejó en él sólo a los parlamentarios dispuestos a juzgar al rey.

El 30 de enero de 1649, el rey Carlos I fue ejecutado por decapitación, e Inglaterra se convirtió en una república (única ocasión en su historia en la que el país ha tenido esta forma de Estado)

Matilde

El 25 de noviembre de 1120 tuvo lugar un naufragio frente a las costas de Normandía. Fue un suceso que, aunque luctuoso, no tuvo nada de extraordinario, ya que las embarcaciones de la época sufrían naufragios con mucha frecuencia, especialmente en aguas tan agitadas como las del Canal de la Mancha y sus alrededores.

El naufragio, como digo, no tuvo nada de extraordinario, si exceptuamos el hecho de que una de las víctimas fue el heredero al trono de Inglaterra, que hubiera debido ser Guillermo III de haber podido suceder a su padre Enrique I, continuando la dinastía normanda iniciada por Guillermo I el Conquistador, que gobernaba Inglaterra desde la Batalla de Hastings en 1066.

Matilde I de Inglaterra. Ilustración medieval. Origen: Wikimedia Commons.

Matilde I de Inglaterra. Ilustración medieval. Origen: Wikimedia Commons.

El malogrado Guillermo era el único hijo legítimo varón del rey Enrique I, y la avanzada edad del rey hacía presagiar que a su muerte se abriría una cuestión sucesoria de consecuencias imprevisibles. Por una parte, Enrique I tenía una hija legítima, Matilde, a la que el rey quería entregar la corona a su muerte; por otra, los nobles no veían con buenos ojos que una mujer fuera coronada reina, ya que no existían precedentes de un hecho semejante en la historia del país.

Para incrementar el prestigio de Matilde ante la nobleza inglesa, el rey Enrique la casó con Godofredo V de Anjou, pariente de la familia reinante en Jerusalén, y apodado Plantagenet por el adorno floral que siempre lucía en sus sombreros. Sin embargo, la ausencia de Matilde de la corte iba a jugar un papel trascendental en las horas que siguieron a la muerte del rey. Cuando finalmente Enrique I murió en 1135, un primo de Matilde, hijo de una de las hermanas del difunto rey, que sí estaba en la corte y que tenía legitimidad suficiente para reclamar el trono, consiguió que los nobles le coronaran rey: era Esteban I.

El actor Tony Curran interpreta al rey Esteban en la serie de televisión Los pilares de la Tierra.

El actor Tony Curran interpreta al rey Esteban en la serie de televisión Los pilares de la Tierra.

La coronación de Esteban provocó una larga y cruenta guerra civil que sumió a Inglaterra en la anarquía y en la miseria. El vacío de poder en algunos casos fue el origen de infinidad de abusos contra la población, tanto por parte del bando de Esteban como del de Matilde. Fue una guerra con pocas batallas importantes, pero en una de ellas, en la batalla de Lincoln de 1141, Matilde consiguió hacer prisionero a Esteban, y reinó durante algunos meses de aquel año. Unos meses más tarde, los nobles retiraron el apoyo a Matilde por su política de impuestos y por no respetar los derechos que Esteban les había otorgado al principio de su reinado, y Matilde fue depuesta como reina, mientras Esteban recuperaba el trono después de haber sido liberado.

El Imperio Angevino de Enrique II y las herencias a sus respectivos hijos. Origen: www.alternatehistory.com

El Imperio Angevino de Enrique II y las herencias a sus respectivos hijos. Origen: www.alternatehistory.com

En 1144, Godofredo, el esposo de Matilde, conquistó Normandía, asegurando así los derechos de Matilde (y los suyos propios) sobre una parte fundamental del reino de Inglaterra, del que procedía la dinastía reinante. Tanto los dominios de Anjou como Normandía comprendían un territorio más extenso aún que Inglaterra, y jugaría un papel fundamental en la historia de Inglaterra y Francia en los sucesivos siglos. La guerra se prolongaría hasta 1153, año en el que Esteban y Matilde firmaron el Tratado de Wallingford, por el cual Esteban reinaría hasta su muerte, y el hijo de Matilde, Enrique, le sucedería como Enrique II.

Al año siguiente, Esteban murió, y con él quedó enterrado este desastroso periodo de anarquía para Inglaterra. Matilde, de este modo, fue el origen de la nueva dinastía reinante en el país, los Plantagenet, que gobernaría el reino hasta 1485, siendo sustituida entonces por la dinastía Tudor, pero eso ya es otra historia.

Para los que no la hayan leído aún, la novela Los pilares de la Tierra, de Ken Follet, está basada en este periodo histórico de guerra civil.