Nacido en la más rancia nobleza francesa; licenciado en teología por La Sorbona; hombre jugador y mujeriego; miembro del estamento del clero en los Estados Generales de 1789; obispo católico y luego excomulgado; co-autor de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano; superviviente al Reinado del Terror; ministro de Exteriores durante el Directorio; redactor de los victoriosos tratados de paz de Napoleón; ministro de Exteriores y Primer Ministro con Luis XVIII; Embajador con Luis Felipe I.
Este camaleónico personaje, a pesar de la minusvalía que padeció toda su vida, consiguió la proeza de sobrevivir a toda la Revolución Francesa, al Terror de Robespierre, al Imperio de Napoleón y a la restauración absolutista para finalmente ser enterrado con honores de estado, y todo ello sin apartarse de los resortes del poder. Reconocerán conmigo que para eso hace falta tener una inteligencia fuera de lo común.
Tal día como hoy, 18 de mayo, en 1838, Charles Maurice de Talleyrand-Périgod moría en París, después de haber escrito algunas de las páginas más importantes de la historia de Francia.




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