Srebrenica: El día que Europa miró hacia otro lado

La Guerra de Bosnia es un episodio olvidado para Europa, enterrado, caduco. Lo cierto es que la clase política europea no tiene ganas de rememorar algunos de los acontecimientos sucedidos durante esta guerra. Tal vez sea porque ni el más duro de los semblantes puede reprimir un rictus de vergüenza ante la pasiva actitud que nuestra civilizada, aséptica y plena en valores Unión Europea mantuvo en aquella injusta guerra.

Pero si existe un caso sangrante dentro de la matanza que supuso la guerra de Bosnia, ese es el de la llamada Masacre de Srebrenica, sucedida en julio de 1995.

Sí, no me ponga esa cara. Sólo hace trece años que ocurrieron estos hechos, y parecería que ha pasado toda una vida. Bosnia se encontraba en todos los televisores a la hora del almuerzo, y los noticiarios se hacían eco día sí, día también, de las bajas civiles que se producían sin descanso. Hoy, una granada en un mercado; mañana, la Avenida de los Francotiradores; pasado… Srebrenica.

Era una guerra civil dentro de otra guerra civil mayor aún: la que mantenía Serbia contra la inexorable desintegración de la antigua República Yugoslava. En ese marco, Serbia mantuvo una cruenta guerra con Croacia por el control de la región de Krajina, de mayoría étnica Serbia, y al mismo tiempo, luchó contra los Bosnios por el control de las zonas de mayoría étnica serbia en lo que hoy se conoce como República Srpska.

Todos los bandos se dedicaron sin pudor alguno, y a la vista de la prensa internacional, a efectuar lo que se dio en llamar limpieza étnica, que básicamente era una forma de genocidio consistente en expulsar o masacrar a las poblaciones civiles croatas, serbias o bosnias para crear territorios libres de la diversidad étnica que siempre había caracterizado a esta región de Europa. La peor parte de aquella macabra estrategia la sufrió la población bosnia, aunque todas las étnias de la región sufrieron este nuevo tipo de nazismo.

Y no estábamos en 1942… no estábamos en ningún pueblo perdido dentro de Polonia… la Segunda Guerra Mundial estaba muy lejos, y esto era la próspera y educada Europa. O al menos hasta entonces había pretendido serlo. Entre 1992 y 1995, las matanzas se produjeron sin solución de continuidad, hasta que el paroxismo de la barbarie llegó en una ciudad del este de Bosnia conocida como Srebrenica.

En toda guerra suele haber un frente; un territorio que se encuentra en poder de una de las partes en conflicto, y otro territorio en poder de su enemigo. Bien, pues Srebrenica era una ciudad de mayoría bosnia-musulmana dentro de un territorio bajo el control de los bosnios-serbios. Tras una primera invasión serbia en 1992, la ciudad fue recuperada por los bosnios y quedó aislada dentro del territorio serbio. Esto llevó a la población de Srebrenica a una situación insostenible (eso que comunmente hoy se conoce de forma eufemística como “catástrofe humanitaria“): Falta de alimentos, de agua y de servicios esenciales, por no hablar del acoso militar serbio. En 1993, la ciudad quedó como un enclave protegido por los cascos azules de la ONU dentro de la misión UNPROFOR (destinada a pacificar bosnia y proteger a su población). Al tiempo que se trataba de aliviar la presión humana evacuando a cierto número de civiles hacia zonas más seguras, se proponía la desmilitarización de la zona, y la declaración de Srebrenica como “área segura”.

En realidad, ninguna de las partes cumplió el acuerdo de desmilitarización de la ciudad, y el cerco serbio se fue estrechando hasta que en una ofensiva final, las tropas del general Ratko Mladic tomaron por la fuerza Srebrenica, que estaba, literalmente, muriéndose de hambre. El batallón holandés de UNPROFOR que protegía la ciudad asistió impotente a la caida del enclave bosnio.

En las mismas narices de las tropas holandesas, los serbios ejecutaron su macabro plan de limpieza étnica. Allí mismo, en la fábrica de baterías de Potocari donde se habían refugiado al amparo de las fuerzas holandesas, comenzaron a matar indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños. Algunos fueron asesinados allí, mientras otros fueron conducidos en autobuses con la promesa de ser trasladados hacia la zona bosnia, aunque fueron interceptados por el camino y sufrieron el mismo destino. La indecisión política de la las Naciones Unidas y muy especialmente de la Unión Europea fueron en gran parte responsables de esta matanza, ya que no supieron disuadir a los fanatizados líderes serbios de cometer esta atrocidad y dieron una imagen de debilidad que estos aprovecharon para asesinar a todos aquellos civiles impunemente.

En total, se calcula que fueron masacrados en Srebrenica y sus alrededores un total de 8.373 personas. El responsable máximo de la matanza, el general Ratko Mladic, vive aún hoy en libertad entre Serbia y la República Srpska, aunque está buscado por el Tribunal Penal Internacional de La Haya. El presidente de la República Srpska durante esta masacre, Radovan Karadzic, también está buscado por la justicia internacional, aunque como en el caso de Mladic, sigue en paradero desconocido.

(Imágenes: Nurain Magazine; Freie Universitat Berlin; Wikimedia Commons)

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3 respuestas a Srebrenica: El día que Europa miró hacia otro lado

  1. danieson dijo:

    a día de hoy, todavia sigo pasando vergüenza cada vez que sale alguna noticia relacionada con este tema. Indignante la actitud que tomaron los gobiernos.

  2. salva dijo:

    Y que hacía entonces Mister PAC?

  3. frt dijo:

    Sarajevo 1992. Sombras en combate. Javier Bauluz
    .
    http://periodistasenguerra.blogspot.com/

    Documental basado en la experiencia de Javier Bauluz con fotografías y video grabado por el mismo en Sarajevo, Bosnia. Realizado por La Iguana para Canal+.

    http://periodistasenguerra.blogspot.com/

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