Esopo – Fábula de Androcles y el león

androclesHoy os traigo un breve cuento, una fábula que tiene más de 2600 años, supuestamente escrita por Esopo, un mítico fabulador griego a quien se atribuyen numerosos cuentos morales. Éste, por ejemplo, ha sido reproducido miles de veces, desde la tradición oral transmitida por los griegos, hasta los cuentos infantiles ilustrados e incluso dibujos animados o películas de Hollywood.

Un esclavo llamado Androcles tuvo la oportunidad de escapar un día y corrió hacia la foresta.

Y mientras caminaba sin rumbo llegó a donde yacía un león, que gimiendo le suplicó:

-Por favor te ruego que me ayudes, pues tropecé con un espino y una púa se me enterró en la garra y me tiene sangrando y dolorido.

Androcles lo examinó y gentilmente extrajo la espina, lavó y curó la herida. El león lo invitó a su cueva donde compartía con él el alimento.

Pero días después, Androcles y el león fueron encontrados por sus buscadores. Llevado Androcles al emperador fue condenado a luchar contra los leones en el circo.

Una vez en la arena, soltaron a un león, y éste empezó a rugir y buscar el asalto a su víctima. Pero a medida que se le acercó reconoció a su benefactor y se lanzó sobre él pero para lamerlo cariñosamente y posarse en su regazo como una fiel mascota.

Sorprendido el emperador por lo sucedido, supo al final la historia y perdonó al esclavo y liberó en la foresta al león.

Androcles and the LionEn algunas versiones de esta fábula, Androcles es un esclavo romano (por supuesto, Esopo poco podía saber de lo que iba a ser Roma, ya que en su tiempo Roma no era sino una ciudad-estado más, todavía gobernada por sus primeros reyes). En otras versiones, Androcles es un cristiano que va a ser martirizado en el circo… En definitiva, los adornos a esta fábula son interminables, aunque el mensaje moral de que el bien termina siendo devuelto a quien lo hace pervive, que es lo que importa.

El Dolmen de la Pastora

El 16 de junio de 2013 mi familia y yo tuvimos la inmensa suerte de poder realizar una breve ruta por Valencina de la Concepción, visitando su pequeño pero exquisito museo, así como el famoso Dolmen de la Pastora, uno de los máximos exponentes del megalitismo en la Península Ibérica.

2013-06-16 10.33.31El museo de Valencina es en sí una joya, por la excelente organización del material expuesto así como por la interpretación audiovisual que el visitante recibe. Según esta interpretación, las poblaciones del calcolítico (la edad del cobre) a partir del III milenio ANE (antes de nuestra era) en los alrededores del Guadalquivir preferían vivir en las zonas elevadas como el Aljarafe, algo alejadas del cauce del río (una zona bastante pantanosa y poco salubre en aquella época), y donde además tenían a su alcance los enormes depósitos de cobre que hoy en día aún se explotan de forma industrial en la comarca.

Y era la industria del cobre la piedra angular de toda la cultura que se desarrolló en la zona, dedicada a la extracción, refinado y elaboración de todo tipo de útiles de cobre. Prueba de ello son la multitud de hornos, además de herramientas, ajuares y utensilios elaborados con este metal.

2013-06-16 12.46.44Pero el plato fuerte de la jornada fue la visita al dolmen de la Pastora, una magnífica construcción megalítica, lugar de enterramiento y culto al que se accede a través de un edificio construido a mediados del siglo XX para proteger la entrada. Allí podemos ver el primer tramo del corredor, ahora derruido. Más adelante accedemos al segundo y tercer tramos del corredor, cubierto por grandes losas de piedra, con una altura de aproximadamente 1,60m, y cuyas paredes están compuestas de lajas de pizarra. Al fondo hay una pequeña bóveda falsa, también construida con lajas de pizarra, de unos tres metros de altura.

2013-06-16 13.12.39Ya sé que las fotografías (tomadas sin flash y con un teléfono móvil) no hacen justicia a esta maravilla de la prehistoria sevillana, pero son las únicas que pude tomar en aquel momento.

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La Revolución Inglesa (I)

Crearon un parlamento a espaldas del régimen establecido. Se enfrentaron con las armas en la mano a la tiranía de un rey. Juzgaron al rey tirano por traición y le ejecutaron cortándole la cabeza. Cambiaron la estructura del estado monárquico por una república parlamentaria y, finalmente, cayeron en una dictadura, para después volver a restaurar la monarquía. ¿La Francia del siglo XVIII-XIX? ¡No! La Inglaterra del siglo XVII.

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Jacobo I de Inglaterra, por Paul van Somer (1576/1578–1622) – Royal Collection. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

La muerte sin descendencia de Isabel I de Inglaterra en 1603 condujo al trono inglés a Jacobo I, de la familia Estuardo, quien ya era rey de Escocia. Su madre, María Estuardo, fue ejecutada en 1587 por -supuestamente- conspirar contra la vida de la reina Isabel. Jacobo nunca contó el el favor del poderoso parlamento inglés, y sus pretensiones de gobernar de modo absolutista le granjearon todo tipo de enemistades dentro y fuera de la corte. Aunque en general fue un gobernante aceptable y llevó a Inglaterra a un periodo de estabilidad, las tensiones fueron creciendo, sobre todo por la política impositiva del rey, que pretendía subir y crear impuestos sin el tradicional consentimiento del parlamento.

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Carlos I durante su juicio, por Edward Bower. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

Su hijo Carlos I (personaje que muchos recordarán porque aparece en la novela Alatriste de Pérez-Reverte, en su visita a Madrid para concertar una alianza matrimonial con la monarquía de los Austrias, y a quien el ficticio espadachín salva de una emboscada) no tuvo mejor suerte que su padre en sus tratos con los parlamentarios ingleses. Tanto es así que en 1642 la división entre parlamentarios y monarquía desembocó en una guerra civil que se prolongó hasta 1646, tras la cual el rey, derrotado, quedó como prisionero del Parlamento inglés. A esta guerra le sucedió otra entre 1648 y 1649, ya que los partidarios del rey y el mismo rey se negaban a reconocer la autoridad del Parlamento.

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Oliver Cromwell, por Samuel Cooper. National Portrait Gallery, Londres. Dominio público. Origen: Wikimedia Commons.

En estas guerras destacó un personaje de vital trascendencia en la Inglaterra de los años siguientes: Oliver Cromwell, quien al mando de su regimiento de caballería de ironsides obtuvo contundentes victorias, aplastando los levantamientos de escoceses y galeses. Cromwell, creyendo que era inútil tratar de llegar a un acuerdo con el rey, promovió en el Parlamento que éste fuera juzgado por traición. Cuando el Parlamento se negó, Cromwell dio un golpe de Estado, depuró el parlamento y dejó en él sólo a los parlamentarios dispuestos a juzgar al rey.

El 30 de enero de 1649, el rey Carlos I fue ejecutado por decapitación, e Inglaterra se convirtió en una república (única ocasión en su historia en la que el país ha tenido esta forma de Estado)

Matilde

El 25 de noviembre de 1120 tuvo lugar un naufragio frente a las costas de Normandía. Fue un suceso que, aunque luctuoso, no tuvo nada de extraordinario, ya que las embarcaciones de la época sufrían naufragios con mucha frecuencia, especialmente en aguas tan agitadas como las del Canal de la Mancha y sus alrededores.

El naufragio, como digo, no tuvo nada de extraordinario, si exceptuamos el hecho de que una de las víctimas fue el heredero al trono de Inglaterra, que hubiera debido ser Guillermo III de haber podido suceder a su padre Enrique I, continuando la dinastía normanda iniciada por Guillermo I el Conquistador, que gobernaba Inglaterra desde la Batalla de Hastings en 1066.

Matilde I de Inglaterra. Ilustración medieval. Origen: Wikimedia Commons.

Matilde I de Inglaterra. Ilustración medieval. Origen: Wikimedia Commons.

El malogrado Guillermo era el único hijo legítimo varón del rey Enrique I, y la avanzada edad del rey hacía presagiar que a su muerte se abriría una cuestión sucesoria de consecuencias imprevisibles. Por una parte, Enrique I tenía una hija legítima, Matilde, a la que el rey quería entregar la corona a su muerte; por otra, los nobles no veían con buenos ojos que una mujer fuera coronada reina, ya que no existían precedentes de un hecho semejante en la historia del país.

Para incrementar el prestigio de Matilde ante la nobleza inglesa, el rey Enrique la casó con Godofredo V de Anjou, pariente de la familia reinante en Jerusalén, y apodado Plantagenet por el adorno floral que siempre lucía en sus sombreros. Sin embargo, la ausencia de Matilde de la corte iba a jugar un papel trascendental en las horas que siguieron a la muerte del rey. Cuando finalmente Enrique I murió en 1135, un primo de Matilde, hijo de una de las hermanas del difunto rey, que sí estaba en la corte y que tenía legitimidad suficiente para reclamar el trono, consiguió que los nobles le coronaran rey: era Esteban I.

El actor Tony Curran interpreta al rey Esteban en la serie de televisión Los pilares de la Tierra.

El actor Tony Curran interpreta al rey Esteban en la serie de televisión Los pilares de la Tierra.

La coronación de Esteban provocó una larga y cruenta guerra civil que sumió a Inglaterra en la anarquía y en la miseria. El vacío de poder en algunos casos fue el origen de infinidad de abusos contra la población, tanto por parte del bando de Esteban como del de Matilde. Fue una guerra con pocas batallas importantes, pero en una de ellas, en la batalla de Lincoln de 1141, Matilde consiguió hacer prisionero a Esteban, y reinó durante algunos meses de aquel año. Unos meses más tarde, los nobles retiraron el apoyo a Matilde por su política de impuestos y por no respetar los derechos que Esteban les había otorgado al principio de su reinado, y Matilde fue depuesta como reina, mientras Esteban recuperaba el trono después de haber sido liberado.

El Imperio Angevino de Enrique II y las herencias a sus respectivos hijos. Origen: www.alternatehistory.com

El Imperio Angevino de Enrique II y las herencias a sus respectivos hijos. Origen: www.alternatehistory.com

En 1144, Godofredo, el esposo de Matilde, conquistó Normandía, asegurando así los derechos de Matilde (y los suyos propios) sobre una parte fundamental del reino de Inglaterra, del que procedía la dinastía reinante. Tanto los dominios de Anjou como Normandía comprendían un territorio más extenso aún que Inglaterra, y jugaría un papel fundamental en la historia de Inglaterra y Francia en los sucesivos siglos. La guerra se prolongaría hasta 1153, año en el que Esteban y Matilde firmaron el Tratado de Wallingford, por el cual Esteban reinaría hasta su muerte, y el hijo de Matilde, Enrique, le sucedería como Enrique II.

Al año siguiente, Esteban murió, y con él quedó enterrado este desastroso periodo de anarquía para Inglaterra. Matilde, de este modo, fue el origen de la nueva dinastía reinante en el país, los Plantagenet, que gobernaría el reino hasta 1485, siendo sustituida entonces por la dinastía Tudor, pero eso ya es otra historia.

Para los que no la hayan leído aún, la novela Los pilares de la Tierra, de Ken Follet, está basada en este periodo histórico de guerra civil.

Zenobia

Zenobia nació en la ciudad de Palmira, a mediados del tortuoso siglo III, dentro de una familia de origen patricio y gran influencia en la ciudad. Su matrimonio con el rey Odenato de Palmira y la anarquía imperante en el Imperio Romano, del que el reino de Palmira era vasallo, condujeron a Zenobia hasta el trono de lo que se acabó convirtiendo en un imperio que dominó Oriente Próximo: el fugaz reino de Palmira.

Por entonces, Palmira era un reino fuertemente romanizado, a caballo entre Roma y el Imperio Sasánida, constantemente enfrentados. Palmira también compartía la inestabilidad política que se enseñoreaba de todos los dominios romanos, donde los generales luchaban por el título imperial mientras las fronteras del imperio quedaban descuidadas y a merced de las incursiones bárbaras. En 267, el asesinato de Odenato sin hijos mayores que le sucedieran hizo que Zenobia asumiera las riendas del poder. Ante el vacío de poder del Imperio, Zenobia se proclamó reina de una Palmira independiente, y adoptó el título de Augusta, dejando claro que, en aquella región del mundo, ella era la emperatriz.

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Moneda con la efigie de Zenobia. Puede apreciarse su título de Augusta: “ZENOBIA-AUG”. Origen: Wikimedia Commons.

El núcleo estable de poder que representaba Palmira contrastaba con la anarquía que imperaba a este y oeste, y Zenobia aprovechó la circunstancia para ampliar sus territorios, conquistando Anatolia, Egipto y toda la costa levantina de Oriente Próximo; las actuales Líbano, Israel, Palestina, Jordania…

Por desgracia para Zenobia y para el reino de Palmira, en Roma había ascendido al poder un nuevo general, exitoso en sus campañas contra godos y vándalos, coronándose como emperador con el nombre de Aureliano. Tras estabilizar el oeste, puso su mirada en la díscola Palmira, y en el año 272 Zenobia fue derrotada, y se convirtió en prisionera de Aureliano, que la exhibió en un desfile triunfal en Roma, encadenada con cadenas de oro. Luego se le permitió vivir retirada en una villa cerca de Roma. La mitología se encargó posteriormente de contar la vida de Zenobia en Roma como esposa de algún romano notable y madre de una progenie de la que ilustres personajes de la Edad Media aseguraron descender. A partir de entonces, Zenobia entró en la leyenda, inspirando retratos, obras literarias e incluso óperas.

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El triunfo de Aureliano, por Giovanni Battista Tiepolo, siglo XVIII. Origen: Wikimedia Commons.

Para los habitantes de la otrora poderosa ciudad de Palmira el futuro fue mucho menos halagüeño: en 273 volvieron a rebelarse contra la autoridad de Roma, y el emperador ordenó la destrucción de la ciudad, cuyas ruinas pueden ser visitadas hoy, si alguien tiene los arrestos suficientes para viajar a la devastada región de Homs, en Siria.

La gruta de las hadas

En los años cuarenta del siglo XIX, la Revolución Industrial se expandía por Francia, y el país se veía necesitado de gran cantidad de materias primas. El ferrocarril, inaugurado en la pasada década, sería el encargado de llevar estas materias primas hasta las nuevas fábricas, gracias a la genial invención de la máquina de vapor del señor James Watt.

Y el ferrocarril necesitaba de caminos lo más rectos posible, atravesando cualquier obstáculo, horadando montañas y cruzando ríos y desniveles. El ingeniero Albert Poirrier dirigía por entonces la excavación de un túnel, cuando se topó inesperadamente con una serie de cuevas naturales, en el interior de las cuales hizo un sorprendente descubrimiento.

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«Mousterian point» por Autor: José-Manuel Benito Alvarez – Trabajo propio. Disponible bajo la licencia Public domain vía Wikimedia Commons.

La que después fue conocida como “Gruta de las Hadas” (Grotte des Fées) contenía en su interior un valiosísimo tesoro en forma de restos óseos humanos y animales de la prehistoria, además de un sin fin de útiles tallados en piedra que los arqueólogos determinaron que pertenecían al llamado hombre de Neandertal. La importancia de esta gruta, sin embargo, no radicaba sólo en su contenido, sino sobre todo en las conclusiones que de su estudio pudieron extraerse.

Según el registro arqueológico de la cueva, el lugar estuvo habitado por el hombre de Neandertal, lo que no difiere del resto de Europa. Pero el descubrimiento realmente novedoso fue que sobre el 35.000-30.000 BP (Before Present, antes del presente) este hombre de Neandertal desarrolló una cultura del trabajo en piedra mucho más avanzada que en tiempos anteriores en los que los trabajos en piedra eran más rudimentarios. Al conjunto de herramientas de piedra de este periodo y lugar se le denominó chatelperroniense, por la cercanía de la localidad de Châtelperron, alrededor de la cual se encuentran multitud de yacimientos arqueológicos de este periodo y cultura.

Cuchillo chatelperroniense. Origen: Paleoscenic.

Cuchillo chatelperroniense. Origen: Paleoscenic.

La deducción del mundo acadé-mico sobre esta revolución neandertal en el trabajo de la piedra es que, en un corto lapso, el hombre de Neandertal se vio rodeado por el Homo sapiens, el hombre moderno, cuya habilidad y conocimientos superaban a los del Neandertal en casi todos los aspectos. El chatelperroniense fue el último intento del hombre de Neandertal por competir con el Homo sapiens, aunque el rápido crecimiento de este último y su mayor capacidad cultural terminaron desplazando y aislando al Neandertal hasta que éste se extinguió alrededor del 28.000 BP.

Efemérides: Salvador Allende

Hace muchos años que escribo en este blog, y hasta hoy, por algún motivo que no consigo explicarme, no me ha dado por conmemorar un momento de la historia que considero trascendental. Es un momento de epifanía; un momento único, en el que un jefe de Estado democrático, totalmente sobrepasado por la fuerza enemiga, decide que no va a quitarse de en medio mientras una horda fascista aplasta su país, que va a dar ejemplo con si vida de lo que debe ser la dignidad de un político. Es una imagen alejada de la que nos dan la mayoría de gobernantes, más preocupados de sus espléndidas jubilaciones que del bienestar de su pueblo.

Por esto, siempre guardaré en la memoria a Salvador Allende, y desde esta humilde página quiero rendir mi pequeño homenaje hoy, 11 de septiembre, aniversario de su sacrificio.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.