Diez segundos

Después de diez horas observando atentamente el desfilar de cifras en una pantalla y de aporrear con frenesí un teclado mientras bailaba con su mano derecha sobre un ratón, el suave ronroneo, la música y el movimiento le parecían un bálsamo para los sentidos. Mientras disfrutaba del momento, en un un giro del cuello para sacudirse la tensión acumulada, la vio a ella.

Ella tenía la mirada fija, perdida en un horizonte inexistente, tal vez disfrutando de las mismas sensaciones que él, en su burbuja de soledad donde nadie podía alcanzarla. En diez segundos, él inventó para ella toda una vida, imaginando cuál sería su trabajo, cuáles sus aficiones, sus anhelos, sus frustraciones. La miró tocarse el cabello sin dejar de mirar al frente, y entonces decidió que la amaba.

Justo en ese momento, mientras la contemplaba extasiado, se dio cuenta de que ella también le miraba, y se ruborizó como lo haría un niño cazado in fraganti. Esperaba indiferencia, pero de repente, ella le sonrió, derribando ese muro social invisible que separa a los desconocidos y los encierra en cárceles de soledad, y decidió que la recordaría toda su vida por aquello.

Entonces la luz del semáforo se puso en verde, y el coche de ella empezó a rodar. Él tomó la primera salida a la derecha, y allí terminó la mejor historia de amor de su vida, que había durado exactamente diez segundos.

Gravity: deconstrucción de satélite al aroma de astronauta triturado

Vale, antes de empezar a leer esto, debes tener en cuenta que, si no has visto la película, puede que te estropee la sorpresa (o sea, que esto va a ser lo que los anglos llaman un “spoiler”, y yo llamo una mala faena si no se avisa previamente). Dicho lo anterior, voy al grano con el asunto:

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Vaya por delante que Gravity me ha parecido una película estupenda, con una fotografía y unos efectos especiales de los que luego hablaré y que, en mi opinión, la hacen merecedora del Óscar, PERO…

…cuando uno está curtido en el arte de la simulación espacial (como, humildemente hablando, éste que escribe), ves que los pufos se suceden una y otra vez a lo largo de la película, empezando por el origen de la trama, en la que un misil ruso impacta contra un satélite y lo destruye. Hasta ahí, vale, y que eso genere una cierta cantidad de basura espacial, también, PERO…

…de ahí a que esa basura impacte casi inmediatamente con otros satélites, y que eso afecte a dos estaciones espaciales y a un transbordador situados en distintas órbitas (y de eso ya hablaremos luego), hay un trecho. Es como si alguien disparara una ráfaga de ametralladora en abanico en Marruecos y acertara a darle a un camellero durmiendo al pie de la Gran Pirámide… mirando hacia el Mar Rojo. O sea, imposible no, pero muy, muy, muy improbable, sí. Y aunque así fuera…

…la basura espacial, aun siendo un grave problema real en las misiones espaciales, no es ni mucho menos tan espectacular como aparece en la película. A las velocidades de las que estamos hablando, la más pequeña de las tuercas atravesaría de parte a parte cualquier nave espacial, causando unos destrozos muy considerables, no hablemos ya de esos pedazos enormes que se ven en pantalla. En la vida real, y por poner un ejemplo, una minúscula mota de pintura en órbita tropezó en 1983 contra el cristal de la cabina del transbordador espacial Challenger (tres años antes del fatídico accidente que supuso su destrucción); pues bien, la dichosa mota de pintura a punto estuvo de atravesar el cristal (que ya os digo yo que es bien gordo) y provocar un accidente catastrófico, y sólo era una miserable motita de pintura. Desde entonces, y como precaución, los transbordadores viajaban dando la popa a su vector de velocidad.

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Por otra parte, la película empieza con una misión de reparación del Hubble, que orbita la Tierra a 600km de altura y una inclinación de 28,48º respecto al ecuador. La ISS, por su parte, orbita la Tierra a 396km y una inclinación de 51,6º respecto al ecuador. De la estación espacial china ya ni hablamos, primero porque aún no existe como tal, y segundo porque, de existir, es casi seguro que los chinos preferirán usar la altura e inclinación que más les convenga (y yo apuesto a que utilizarán una órbita coplanar con la Luna, no me preguntéis por qué). Viajar entre una y otra órbita es, en términos de combustible, costosísimo, y en términos de cálculos de trayectoria, complicadísimo. Me explico:

Para cambiar el plano de una órbita necesitas apuntar tu nave hacia el norte o el sur (dependiendo del lugar de la órbita en que se haga), aprovechar el momento en que tu órbita se cruza con la órbita deseada, y encender los motores hasta que la diferencia de inclinaciones sea lo más cercana posible a cero. Si además quieres cambiar de altitud, tienes que apuntar tu nave en el sentido de tu velocidad o en el contrario (si quieres descender), y encender motores para cambiar el apoapsis (punto de mayor altitud), o el periapsis (punto de menor altitud). Luego, al otro lado de la órbita, debes volver a encender los motores para circularizarla, o irás orbitando entre la altura inicial y el nuevo apoapsis o periapsis, según haya sido la maniobra.

¿Ya os habéis perdido? Pues los guionistas de Gravity pensaron eso mismo, y se dijeron: “¡Qué narices! Hagamos que el Hubble, la ISS y la estación china estén cerquita, y nos quitamos de problemas”, PERO…

…eso podría estar bien si la acción se desarrollara en el espacio interestelar, sin influencia de ningún cuerpo celeste, pero con la Tierra curvando el espacio-tiempo tan cerca (sí, lo de espacio-tiempo es una chulería mía, pero aquí viene al caso), cien kilómetros pueden convertirse en una eternidad para un astronauta con sólo un equipo portátil casi consumido, aunque sea George Clooney, quien por otra parte está magnífico y en ningún momento se sale del papel ni del traje de astronauta. En fin, que básicamente hay que hacer varias complicadas maniobras sólo para encontrarte con un objeto en tu misma órbita a apenas unas decenas de kilómetros, no hablemos ya de más de cien.

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Con todo esto no quiero dar la impresión de que no haya nada que me guste en la película. El fuego en gravedad cero estaba muy bien reproducido, como todo lo relativo a un ambiente de ingravidez. Las descompresiones, los movimientos de las cosas, lo que yo voy a llamar aquí “la física cercana”, es casi perfecta.

Por lo demás, a mí me ha encantado la película, aunque detallitos como que Sandra Bullock efectúe la reentrada con una nave que no conoce y con los mandos en chino pulsando botones en plan “pito, pito, gorgorito” (literal), no se los traga ni el más crédulo.

Andando (6): El sendero de las Laderas (Cazalla de la Sierra)

Sendero de las laderas. Imagen: Google Earth.

Después de muchos retrasos por unas u otras razones, hoy finalmente he podido recorrer el sendero de las laderas, en Cazalla de la Sierra. Hasta ahora, en mi corto historial de senderista principiante amateur y autodidacta, es el recorrido más difícil con el que me he encontrado, por lo tortuoso del sendero (sobre todo en la primera parte de bajada hasta el río Rivera del Huesna).

2013-08-17 07.46.02Dejo atrás Cazalla a las 7:30 de la mañana; un pueblo dormido tras una noche de fiestas.

2013-08-17 08.14.34Pronto, las explotaciones agrícolas dan paso al paisaje serrano, salpicado aquí y allá de cortijos muy diseminados.

2013-08-17 08.14.53Llámalo sendero o llámalo equis. Esta foto es de una parte “buena” del camino. Luego se pondrá mucho peor, y con peligrosas pendientes de descenso.

2013-08-17 08.23.102013-08-17 08.23.24El campoallá. Nunca es mal momento para aprender un poco de geología.

2013-08-17 08.51.42Nada por aquí…

2013-08-17 08.51.49…y nada por allá. Los pasos a nivel de las vías del tren nunca son asunto de broma. Mucho cuidado y pasar con diligencia y sin tonterías.

2013-08-17 09.06.22Pasada la vía del tren nos encontramos muy pronto con el Huesna y su bosque de galería.

2013-08-17 08.59.24Entran ganas de quedarse, de pasear por la isla y echar el día aquí, pero resulta que no tenía ganas de volver con toda la calor, así que lo dejo para otro día.

2013-08-17 09.07.26El viaducto de Castillejo señala el comienzo del camino de vuelta, una casi continua cuesta arriba que se convierte en toda una prueba para mi deteriorado físico. Aquí es donde saco el pañuelo para el sudor y la botellita de agua.

2013-08-17 10.11.24Y tras la subida de vuelta, un poco incordiado por insistentes insectos, regreso a Cazalla sobre las 10:30 de la mañana, bien dispuesto a meterme entre pecho y espalda un desayuno para adultos.

Andando (5): Sendero de los castañales, Constantina

Sendero de los castañales, Constantina. Imagen: Google Earth.

Comienzo a andar por este sendero sobre las nueve de la mañana de un sábado que amanece nublado, algo raro si tenemos en cuenta que estamos a finales de julio. La entrada del sendero es al final de la Alameda, donde ya pueden verse instaladas la portada de la feria y las casetas. Es una gran ventaja que se trate de un sendero circular, ya que eso nos permite recorrerlo entero y regresar al pueblo sin volver sobre nuestros pasos.

2013-07-27 09.11.082013-07-27 09.12.262013-07-27 09.28.11El inicio del sendero es bastante arenoso y transitado por vehículos que entran y salen a las fincas de alrededor. Más adelante me encuentro por fin solo, rodeado de una densa vegetación. La sequedad de la estación y el tráfico rodado hace que las plantas estén polvorientas, lo que desluce un poco el paisaje. Pronto todo eso iba a cambiar repentinamente.

2013-07-27 09.36.562013-07-27 10.03.57Porque cuando llevo caminados un par de kilómetros me sorprende un pequeño chaparrón que recibo incluso con agradecimiento. Es breve, y devuelve al campo el olor a tierra mojada y a todas las plantas aromáticas silvestres juntas.

2013-07-27 10.10.43Sigo caminando mientras recorro el sendero bajo la sombra de los castaños cuando empieza a llover de nuevo. En fin… como nota mental, tengo que comprar un chubasquero plegable y una bolsa impermeable para el móvil. :-p

2013-07-27 10.12.06Sin embargo, y a pesar de la considerable mojada, merece la pena caminar por esos paisajes serranos de Constantina, bellísimos, apabullantes. Las fotografías no hacen justicia a la realidad.

Torre de la iglesia de la Encarnación, Constantina.

Cinco kilómetros y pico de paseo muy bien señalizado me conducen a la entrada del castillo de Constantina, que no pude visitar por encontrarse en obras tras las lluvias torrenciales de 2010, que derrumbaron la torre del homenaje. De allí sale otro sendero, el del Chorrillo, que reservo para otro día de paseo.

Andando (4): La ruta del agua

Tramo restringido de la Ruta del Agua. Imagen: Google Maps.

Se trata de un sendero que comienza a unos 3,5km de Guillena (Sevilla), y transcurre a lo largo del pantano del Gergal. Es un recorrido de 14,5km por un tramo permitido sólo para viandantes, bicicletas y caballos, además de algunos vehículos de los propietarios de las fincas colindantes.

Partimos pasadas las 19:00 del 11 de julio con la esperanza de no sufrir demasiado el calor veraniego, pero tratando de tener el tiempo suficiente para salir de la ruta por el otro extremo sin que se nos hiciera de noche.

El camino es fácil de recorrer. Aún quedan tramos de asfalto de lo que fuera la antigua carretera entre Guillena y El Ronquillo (la cual debía ser toda una aventura para conducir, por lo estrecha y llena de curvas), aunque la mayor parte del recorrido es de tierra compactada con algunos tramos de gravilla suelta que dificulta el paso sobre todo en cuesta abajo. Tampoco hay pendientes demasiado pronunciadas.

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El mayor problema es que, una vez iniciado, el camino no tiene más salidas que las de principio y fin, y son muchos kilómetros, así que hay que estar mentalizado de que hay que salir sí o sí, sobre todo una vez pasado el ecuador.

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A lo largo del camino se pueden encontrar bancos para descansar un rato, miradores con impresionantes vistas de un espacio natural muy bien cuidado, e incluso refugios. Una vegetación mayoritariamente compuesta por pino y encina alberga una fauna de perdices, conejos, liebres y algunas rapaces, sobre todo nocturnas.

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Y aunque en algunas páginas de senderismo dan un tiempo de dos horas y media para efectuar este recorrido, en ese tiempo sólo puede uno apretar el paso para llegar, sin disfrutar del paisaje. Es preferible hacerlo en tres horas o tres horas y media y detenerse a descansar en algunos de los puntos de mayor belleza, donde están instalados los miradores.

Museo de la Rinconada

Un rato sin nada que hacer en San José de la Rinconada puede convertirse en un rato bien aprovechado. El Museo de La Rinconada es, por ejemplo, una buena opción para ello. Es un museo que cae simpático incluso antes de visitarlo, cuando te enteras de que fue iniciado en los años ochenta del pasado siglo por un profesor de un instituto local y sus alumnos, y que los mismos vecinos cedieron piezas de su propiedad para completar la colección.

Me gusta llegar a un museo y ponerme en la piel de las gentes que elaboraron esos útiles, de las personas para las cuales formaban parte de su vida cotidiana, muchos años antes de que se convirtieran en reliquias de nuestro pasado atesoradas tras el cristal de una vitrina.

Sala de industrias líticas del museo. Imagen: Espiral.

En su primera sala, el museo de La Rinconada nos lleva a través de la cerámica a un viaje bien organizado por la vida de los pueblos que habitaron esta zona desde la Edad de Hierro hasta la Edad Moderna. En la siguiente sala se muestran las distintas industrias líticas del Paleolítico Inferior y Medio. Una interesante colección de núcleos de cuarcita y sílex, raederas, buriles, denticulados, levallois… además de bifaces y cantos tallados dejados en la zona por el homo heidelbergensis, el primer poblador de estas tierras.

Exposición de fósiles de paleofauna. Imagen: Espiral.

A continuación se exhiben numerosos restos de la paleofauna autóctona que convivió con el hombre prehistórico. Pocos podrían imaginar a los grandes elefantes antiguos o a los imponentes uros pastando por estas tierras, aunque en términos geológicos eso sucedió hace muy, muy poco tiempo.

Para terminar, la colección de fósiles más antiguos incluye trilobites, insectos, crustáceos, peces, bivalvos… Una prueba indiscutible de que, donde hoy hay tierra, colinas o ríos, una vez hubo un mar desbordante de seres ya desaparecidos.

Cerro Macareno, entre La Rinconada y San José, lugar de población desde el Paleolítico y origen de la mayor parte de las piezas del museo. Imagen: Antonio Velázquez (Panoramio).

La mayor parte de las piezas fueron recuperadas en el Cerro Macareno, lugar de población durante miles de años, hasta que el curso del río Guadalquivir se alejó del mismo y dejó de ser un lugar apetecible.

No me voy a extender más. Se tarda más tiempo en contarlo que en verlo, y de camino podemos admirar el edificio del Centro Cultural de la Villa donde se encuentra albergado el museo, un lugar bullicioso donde la quietud del museo se combina con el correteo de una multitud de niños que realizan todo tipo de actividades culturales.

Andando (3): El sendero de los molinos, Almadén de la Plata

sendero de los molinos mapaTenía mis dudas sobre si merecería la pena ir hasta Almadén un domingo por la tarde (sí, ya hablaremos en otro momento de por qué no aprovecho las mañanas para estos menesteres), pero después de recorrer este sendero la duda ofende. Sí merece la pena.

cartel de entrada al senderoDejo el coche en la entrada del sendero un poco después de las 19:00, cerca de un cartel explicativo un poco castigado, pero aún legible, y emprendo el camino por un terreno que empieza asfaltado, sigue como camino de tierra compactada y más adelante queda como un sendero algo tortuoso, con un firme pedregoso y pronunciadas pendientes cuesta abajo.

No me gusta mucho empezar una caminata con tanta cuesta abajo, ya que siempre estoy pensando que todo lo que al principio baje, tarde o temprano me lo voy a encontrar en cuesta arriba cuando ya no esté tan descansado. Mis temores, sin embargo, no se vieron convertidos en realidad, como explicaré más adelante.

senderistas_1A mitad del sendero me encontré con estos simpáticos senderistas de la foto. Para un aficionado a los productos de la Sierra Norte como yo fue un encuentro que merecía inmortalizarse. Puede que algún día me los vuelva a encontrar en otras circunstancias. ;-)

Continuando por el sendero, y tras atravesar saltando un par de arroyos, terminé dando con el río Rivera de Cala, donde hay un cartel que indica el final del sendero. Bien, a pesar de ello, yo me había propuesto no volver sobre mis pasos, y con la ayuda del palo y de un providencial ladrillo estratégicamente situado conseguí saltar otro arroyo, éste bastante mayor que los anteriores.

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que guarra es la genteDejando atrás el río, o mejor dicho, dejándolo a mi derecha, seguí caminando unos cientos de metros hasta encontrarme con un área recreativa donde aún podían verse las cicatrices de un típico domingo en forma de platos y botellas de plástico, restos de hogueras en el suelo y abundancia de colillas. La conclusión es clara: la gente es tela de guarra. Debería exigirse aprobar un examen de urbanidad para permitir a la gente pasar un día en el campo, hombre ya.

Rodeando por la derecha la zona de recreo y continuando el camino, se acaba saliendo a la carretera. La salida tiene una fuerte pendiente ascendente, y en ese breve tramo creo que recuperé casi toda la altura que había ido perdiendo durante el recorrido del sendero.

por la carretera de vueltaLa carretera comarcal por la que volví al pueblo es la que lleva desde Almadén a Santa Olalla. Si normalmente no es una carretera que lleve mucho tráfico, un domingo a las 20:30 ya os podéis imaginar. Los tres kilómetros de vuelta al pueblo transcurren con una suave cuesta arriba que no cansa, y permite apreciar un paisaje serrano que en primavera es de una belleza y una paz extraordinaria.

El tiempo total de la ruta fue de menos de dos horas y la distancia recorrida fue de unos 7,28 kilómetros (según Google Earth), terminando en el lugar de origen sobre las 21:00, aún con bastante sol para regresar a casa en coche.