Rachel Corrie: 10 años de un crimen atroz

Hace diez años que a Rachel Corrie la asesinó un israelí subido sobre una excavadora sólo porque estaba protegiendo la casa de una familia palestina del derribo por parte de las autoridades hebreas. A la gente como Rachel se les suele llamar “activistas”, pero yo prefiero llamarlas solamente “personas”. ¿Y si ellos, los concienciados, los que dan un paso, son las personas, qué somos todos los demás, los que callamos, los que tememos perder nuestras propiedades o nuestra vida y preferimos no luchar abiertamente contra la injusticia y el crimen?

The Wall

Tal día como hoy, 30 de noviembre, en 1979, se publicaba en Londres el álbum “The Wall”, de Pink Floyd. Pocos podrán dejar de reconocer la importancia que este disco ha tenido en la evolución de la música rock desde el momento de su aparición hasta la actualidad.

Efemérides: El Alamein

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El mariscal de campo Erwin Rommel. Imagen: Wikimedia Commons.

En el largo camino del ejército alemán por África, el pequeño pueblo costero de El Alamein era la última parada antes de entrar en la fértil llanura del delta del Nilo. De conseguirlo, los alemanes podrían haber conquistado Egipto, cortando el delicado cordón que unía al Reino Unido con sus colonias de Asia a través del Canal de Suez.

Sin embargo, llegar hasta El Alamein había costado demasiado al Africa Korps del flamante mariscal de campo Erwin Rommel. Meses de victorias, poniendo en fuga al ejército británico desde Tobruk, pasando por Mersa Matruh habían agotado las fuerzas de los soldados y los depósitos de combustible de los tanques. Una línea de abastecimiento de cientos de kilómetros a través de la línea costera, permanentemente bombardeada por la aviación inglesa, era lo único que sustentaba a las fuerzas de Rommel en su avance, y desde luego, no era suficiente para proveer a todo un cuerpo de ejército de lo necesario para el avance.

Italian high-water mark on road to Alex edited

Hito que señala el punto de mayor avance italiano durante la batalla de El Alamein. La leyenda reza: “Faltó la fortuna, no el valor”. Imagen: Wikimedia Commons.

Los ingleses, por su parte, habían cerrado el Mediterráneo a la marina alemana en Gibraltar, creando una barrera casi infranqueable incluso para los submarinos. La marina italiana no era rival para la Royal Navy, y el abastecimiento de Egipto estaba asegurado además desde Asia y Australia. Aunque los alemanes intentaron conquistar la isla de Malta para asegurar el abastecimiento al Africa Korps, el fracaso de este asedio supuso la puntilla para la campaña africana de Hitler.

 

El Alamein 1942 - British infantry

Tropas inglesas avanzando durante los primeros días de la Segunda Batalla de El Alamein. Imagen: Wikimedia Commons.

En julio de 1942 tuvo lugar la Primera Batalla de El Alamein, en la que una defensa desesperada por parte de los británicos consiguió detener el avance alemán e italiano. El frente fue estabilizado y a pesar de sus muchas bajas, el ejército inglés también infligió importantes pérdidas a las fuerzas del Eje, pérdidas que Rommel era incapaz de reponer. Unos meses más tarde, a finales de octubre, la contraofensiva británica consiguió por fin una victoria decisiva contra Rommel que culminaría el 4 de noviembre con la retirada alemana hacia Libia.

El Alamein supuso un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. A partir de aquel momento el ejército alemán lucharía por conservar el territorio, mientras que la iniciativa de la guerra pasó a ingleses y norteamericanos, quienes a lo largo de los primeros meses de 1943 acabaron expulsando a Rommel de África, dando paso a la conquista de Europa a través de Sicilia.

El genocidio filipino

Hasta las más rancias democracias tienen en sus sótanos trastos olvidados que nadie quiere recordar. Es necesario dejar esos oscuros episodios de la historia guardados en el rincón oscuro porque en caso contrario sería mucho más difícil llenarse la boca de expresiones como «derechos humanos» a la hora de echar en cara a terceros países sus prácticas poco éticas para con sus ciudadanos.

Y ése es el caso del genocidio filipino.

Corrían los últimos años del siglo XIX cuando los Estados Unidos de América decidieron meterse de lleno en el negocio del colonialismo por el expeditivo procedimiento de arrebatar a una decadente España lo poco que quedaba de aquel imperio donde nunca se ponía el sol. Tras declararle la guerra en 1898, los Estados Unidos expulsaban a España de Cuba y Filipinas con la ayuda de la insurgencia indígena y criolla, deseosa de obtener la libertad prometida por el «hermano americano» después de echar a los españoles.

Pero muy pronto se demostró que hacer tratos con los Estados Unidos significaba poco menos que vender el alma al Diablo: al finalizar la guerra hispano-estadounidense, el presidente McKinley y sus secuaces decidieron que los territorios «liberados» debían pasar a formar parte del nuevo imperio colonial norteamericano. Cuba, que en virtud del Tratado de París debía ser un estado independiente, terminó con un gobierno títere y con la obligación de ceder a los Estados Unidos la base naval de Guantánamo. Otros territorios «liberados» no tuvieron tanta suerte: Puerto Rico, Guam y Filipinas se convirtieron en colonias estadounidenses.

Pero esta solución no fue ni mucho menos del agrado de los independentistas filipinos, quienes habían luchado contra los españoles durante medio siglo para ahora caer en manos de unos nuevos dueños. Cuando los filipinos instauraron un gobierno propio, la nueva potencia colonial persiguió sin piedad al movimiento independentista, dando inicio a la llamada Guerra Filipino-Estadounidense.

«Kill everyone over ten» (Maten a todos los mayores de diez años). Grabado del diario The Evening Journal mostrando el fusilamiento de unos niños según la orden del general Jacob Smith. Origen: Wikimedia Commons.

Lo que pasó después ha sido varias veces revisado por los historiadores, desde los que lo consideraron una rebelión filipina, pasando por quienes reconocen que el conflicto fue una guerra en toda regla, hasta los que, en base a los resultados del conflicto, llaman a estos sucesos el «genocidio filipino». En efecto, los norteamericanos aplastaron sin contemplaciones el levantamiento filipino, pero de camino se llevaron por delante a un millón de civiles filipinos, masacrados de numerosas formas a cual más cruel. En uno de los más vergonzosos episodios de esta sangrienta represión, el general Jacob Smith llegó a ordenar la ejecución de cualquier filipino mayor de diez años.

Las masacres indiscriminadas de filipinos se prolongaron hasta 1913. Después, el país siguió siendo de facto una colonia de los Estados Unidos hasta que se reconoció su independencia en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial. Si se me permite dar mi humilde opinión, los filipinos salieron de Málaga y se fueron a Malagón.

Tal día como hoy, el 5 de mayo de 1902, las primeras denuncias públicas del genocidio filipino llegaban a las páginas de los diarios estadounidenses; denuncias como la que ilustra esta entrada.

Efemérides: Tambora

Cráter del volcán Tambora. Imagen: Wikimedia Commons.

Aquel mes de abril de 1815 Europa estaba demasiado preocupada por sus propios problemas como para ser consciente de lo que había ocurrido en el otro extremo del mundo: Napoleón acababa de fugarse/a de la isla de Elba, y el resto de las potencias se reunían a toda prisa para acabar definitivamente con el díscolo emperador francés.

Casi en las antípodas francesas, Indonesia era coto de las compañías comerciales de los Países Bajos, conformando los territorios conocidos como las Indias Orientales Holandesas. Durante todo el siglo XIX, Holanda iría incrementando su presencia en la zona, que se prolongaría hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Pero el 10 de abril de 1815, en la pequeña isla de Sumbawa, situada casi en el centro del enorme archipiélago que compone la actual Indonesia, las furias de la naturaleza iban a desencadenarse con una violencia nunca antes vista por el hombre moderno: El supervolcán Tambora entró en erupción, arrojando repentinamente a la atmósfera millones de toneladas de roca fundida y cenizas.

Área más afectada por la erupción del Tambora. Imagen: Wikimedia Commons.

Para hacerse una idea de la magnitud de esta erupción, el volcán cubrió una superficie equivalente a la de España con una capa de cenizas de más de tres metros de espesor, sepultando aldeas, pueblos y cosechas. Aquello que no quedó destruido instantáneamente por la onda piroclástica fue enterrado poco después bajo la ceniza. La práctica totalidad de la población de esta isla y de las islas vecinas falleció a consecuencia de los gases ardientes o por las posteriores hambrunas provocadas por la destrucción total de las cosechas y del ganado. En el París de la época, un asombrado Napoleón pudo contemplar algunos días más tarde de la erupción cómo el suelo se cubría con una fina capa de cenizas, transportadas por los vientos alrededor del mundo.

A pesar de las decenas de miles de muertos provocados por la erupción del Tambora, lo peor estaba aún por llegar: las cenizas expulsadas por el supervolcán a la atmósfera provocaron que el año siguiente fuera especialmente frío, siendo conocido 1816 como «el año sin verano». Por todo el mundo, pero especialmente en Europa y Norteamérica, las cosechas fueron absolutamente desastrosas, registrándose fuertes heladas incluso en los meses de julio y agosto que arruinaron los cereales y frutales. La hambruna provocada por este mal año meteorológico tuvo un fuerte impacto en una Europa asolada por las Guerras Napoleónicas, donde se registraron importantes desórdenes sociales a causa de la escasez de alimentos.