El campo profundo extremo del Hubble

Hubble_Extreme_Deep_Field_(full_resolution)De los millones de imágenes del cielo proporcionadas por el telescopio espacial Hubble, tal vez sea ésta la que más me atrae y me da que pensar, y he venido aquí a deciros por qué:

El tamaño del Campo Profundo Extremo comparado con el tamaño de la Luna en el cielo. Imagen: Wikimedia Commons.

El Extreme Deep Field (XDF) es una pequeña parte del Hubble Ultra Deep Field, que se compuso a partir de una recopilación de observaciones realizadas por el telescopio entre 2003 y 2004, y el resultado fue una imagen de alta resolución con un diámetro de tres minutos de arco respecto a la bóveda celeste. Si consideramos que el cielo es percibido desde la Tierra como una esfera, tres minutos de arco se corresponden con una fracción ínfima de la bóveda celeste. Según Wikipedia:

Esto es sólo una décima parte del diámetro de la Luna llena vista desde la Tierra, más pequeña que un 1 mm por 1 mm cuadrado de papel puesto a 1 metro de distancia, e igual a aproximadamente una trece millonésima parte de la superficie total del cielo.

Este dato tiene mucha, pero que mucha importancia, porque lo que estamos observando es una fracción del cielo minúscula, pero a una profundidad que abarca 13.200 millones de años-luz, y 13.200 millones de años es casi la edad completa del universo. Tan minúscula es esa fracción del cielo que casi no hay estrellas de nuestra galaxia en esa imagen, y la práctica totalidad de los cuerpos celestes que se observan son galaxias. Hay galaxias para todos los gustos y casi de todas las edades, desde las primeras galaxias creadas tras el Big Bang hasta otras formadas miles de millones de años más tarde.

No me voy a detener en detalles científicos, pero sí voy a hacer un par de reflexiones a nivel filosófico inspiradas por esta imagen, porque miremos a la fracción del cielo que miremos con esa misma profundidad obtendremos una imagen muy parecida: millones y millones de galaxias esparcidas a todo lo largo y ancho del espacio y el tiempo. Y es que no estamos sólo mirando a la profundidad del espacio, sino que a medida que esa profundidad aumenta, miramos al pasado más remoto del universo.

En mi opinión, esta imagen responde por sí sola a la pregunta de si estamos solos en el universo. Con tantos miles de millones de galaxias a nuestro alrededor, pobladas por cientos de miles de millones de estrellas cada una, de las cuales la gran mayoría podría contener un sistema planetario, sería casi imposible que el experimento de la vida no se hubiera desarrollado en cualquier otro lugar. De hecho, lo más probable es que haya sucedido en cientos de miles de millones de mundos remotos, que esté sucediendo en estos momentos en otros tantos, y que en el futuro vuelva a suceder en muchos más.

Otra cosa es que nunca podamos averiguarlo directamente porque la inmensidad de las distancias nos impide explorar más que nuestro sistema solar, manteniendo a las estrellas y las galaxias más allá de nuestro alcance, puede que para siempre.

Andando (6): El sendero de las Laderas (Cazalla de la Sierra)

Sendero de las laderas. Imagen: Google Earth.

Después de muchos retrasos por unas u otras razones, hoy finalmente he podido recorrer el sendero de las laderas, en Cazalla de la Sierra. Hasta ahora, en mi corto historial de senderista principiante amateur y autodidacta, es el recorrido más difícil con el que me he encontrado, por lo tortuoso del sendero (sobre todo en la primera parte de bajada hasta el río Rivera del Huesna).

2013-08-17 07.46.02Dejo atrás Cazalla a las 7:30 de la mañana; un pueblo dormido tras una noche de fiestas.

2013-08-17 08.14.34Pronto, las explotaciones agrícolas dan paso al paisaje serrano, salpicado aquí y allá de cortijos muy diseminados.

2013-08-17 08.14.53Llámalo sendero o llámalo equis. Esta foto es de una parte “buena” del camino. Luego se pondrá mucho peor, y con peligrosas pendientes de descenso.

2013-08-17 08.23.102013-08-17 08.23.24El campoallá. Nunca es mal momento para aprender un poco de geología.

2013-08-17 08.51.42Nada por aquí…

2013-08-17 08.51.49…y nada por allá. Los pasos a nivel de las vías del tren nunca son asunto de broma. Mucho cuidado y pasar con diligencia y sin tonterías.

2013-08-17 09.06.22Pasada la vía del tren nos encontramos muy pronto con el Huesna y su bosque de galería.

2013-08-17 08.59.24Entran ganas de quedarse, de pasear por la isla y echar el día aquí, pero resulta que no tenía ganas de volver con toda la calor, así que lo dejo para otro día.

2013-08-17 09.07.26El viaducto de Castillejo señala el comienzo del camino de vuelta, una casi continua cuesta arriba que se convierte en toda una prueba para mi deteriorado físico. Aquí es donde saco el pañuelo para el sudor y la botellita de agua.

2013-08-17 10.11.24Y tras la subida de vuelta, un poco incordiado por insistentes insectos, regreso a Cazalla sobre las 10:30 de la mañana, bien dispuesto a meterme entre pecho y espalda un desayuno para adultos.

Andando (5): Sendero de los castañales, Constantina

Sendero de los castañales, Constantina. Imagen: Google Earth.

Comienzo a andar por este sendero sobre las nueve de la mañana de un sábado que amanece nublado, algo raro si tenemos en cuenta que estamos a finales de julio. La entrada del sendero es al final de la Alameda, donde ya pueden verse instaladas la portada de la feria y las casetas. Es una gran ventaja que se trate de un sendero circular, ya que eso nos permite recorrerlo entero y regresar al pueblo sin volver sobre nuestros pasos.

2013-07-27 09.11.082013-07-27 09.12.262013-07-27 09.28.11El inicio del sendero es bastante arenoso y transitado por vehículos que entran y salen a las fincas de alrededor. Más adelante me encuentro por fin solo, rodeado de una densa vegetación. La sequedad de la estación y el tráfico rodado hace que las plantas estén polvorientas, lo que desluce un poco el paisaje. Pronto todo eso iba a cambiar repentinamente.

2013-07-27 09.36.562013-07-27 10.03.57Porque cuando llevo caminados un par de kilómetros me sorprende un pequeño chaparrón que recibo incluso con agradecimiento. Es breve, y devuelve al campo el olor a tierra mojada y a todas las plantas aromáticas silvestres juntas.

2013-07-27 10.10.43Sigo caminando mientras recorro el sendero bajo la sombra de los castaños cuando empieza a llover de nuevo. En fin… como nota mental, tengo que comprar un chubasquero plegable y una bolsa impermeable para el móvil. :-p

2013-07-27 10.12.06Sin embargo, y a pesar de la considerable mojada, merece la pena caminar por esos paisajes serranos de Constantina, bellísimos, apabullantes. Las fotografías no hacen justicia a la realidad.

Torre de la iglesia de la Encarnación, Constantina.

Cinco kilómetros y pico de paseo muy bien señalizado me conducen a la entrada del castillo de Constantina, que no pude visitar por encontrarse en obras tras las lluvias torrenciales de 2010, que derrumbaron la torre del homenaje. De allí sale otro sendero, el del Chorrillo, que reservo para otro día de paseo.

Andando (4): La ruta del agua

Tramo restringido de la Ruta del Agua. Imagen: Google Maps.

Se trata de un sendero que comienza a unos 3,5km de Guillena (Sevilla), y transcurre a lo largo del pantano del Gergal. Es un recorrido de 14,5km por un tramo permitido sólo para viandantes, bicicletas y caballos, además de algunos vehículos de los propietarios de las fincas colindantes.

Partimos pasadas las 19:00 del 11 de julio con la esperanza de no sufrir demasiado el calor veraniego, pero tratando de tener el tiempo suficiente para salir de la ruta por el otro extremo sin que se nos hiciera de noche.

El camino es fácil de recorrer. Aún quedan tramos de asfalto de lo que fuera la antigua carretera entre Guillena y El Ronquillo (la cual debía ser toda una aventura para conducir, por lo estrecha y llena de curvas), aunque la mayor parte del recorrido es de tierra compactada con algunos tramos de gravilla suelta que dificulta el paso sobre todo en cuesta abajo. Tampoco hay pendientes demasiado pronunciadas.

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El mayor problema es que, una vez iniciado, el camino no tiene más salidas que las de principio y fin, y son muchos kilómetros, así que hay que estar mentalizado de que hay que salir sí o sí, sobre todo una vez pasado el ecuador.

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A lo largo del camino se pueden encontrar bancos para descansar un rato, miradores con impresionantes vistas de un espacio natural muy bien cuidado, e incluso refugios. Una vegetación mayoritariamente compuesta por pino y encina alberga una fauna de perdices, conejos, liebres y algunas rapaces, sobre todo nocturnas.

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Y aunque en algunas páginas de senderismo dan un tiempo de dos horas y media para efectuar este recorrido, en ese tiempo sólo puede uno apretar el paso para llegar, sin disfrutar del paisaje. Es preferible hacerlo en tres horas o tres horas y media y detenerse a descansar en algunos de los puntos de mayor belleza, donde están instalados los miradores.

Efemérides: De repente, una estrella

Las noches de la antigüedad, al contrario que hoy, estaban dominadas por el omnipresente cielo estrellado; un cielo estrellado que la luz eléctrica y el alumbrado público ha borrado de los cielos para el hombre urbano, más preocupado por el ocio nocturno y sus avatares diurnos que por los fenómenos celestes.

Sin embargo, no hace tanto tiempo, la llegada de la noche suponía un espectáculo del que no era fácil sustraerse, un espectáculo de miles de estrellas y planetas que parecían responder a leyes inmutables y -hasta hace bien poco- desconocidas. Por eso, cualquier alteración de ese orden celeste era motivo de interesada observación e incluso de preocupación social. Un acontecimiento imprevisto en el cielo podía significar que fuerzas titánicas desconocidas pronto se dejarían notar en la superficie del mundo, trastornando las vidas de la gente. Así, cometas, estrellas fugaces o meteoritos se convirtieron en heraldos del desastre, y fueron vistos como signos de mal agüero incluso entrado el siglo XX en el “civilizado” Occidente.

Viñeta alusiva al paso del cometa Halley en 1910, donde se anunciaba el fin del mundo debido al envenenamiento de la atmósfera terrestre por los vapores venenosos del cometa.

Y si esto era así en 1910, imaginen cómo debió ser aquella madrugada del 5 de julio de 1054, cuando por todo el hemisferio norte pudo observarse de repente una brillante estrella donde antes no había nada. Los astrónomos de los grandes imperios chino y japonés dejaron inmediatamente constancia escrita de la aparición de esta “estrella invitada”, y de cómo durante el siguiente año fue desapareciendo gradualmente. También en el otro extremo del mundo los indios anasazi de Norteamérica, en un estadio cultural totalmente diferente aunque profundamente interesados por los fenómenos celestes, dejaron impreso en las rocas de su entorno tan extraño acontecimiento.

Petroglifos de la cultura anasazi que supuestamente hacen referencia a la aparición de la supernova de 1054. Imagen: Wikimedia Commons.

Curiosamente, en una Europa más preocupada por sus problemas políticos y religiosos, en plena Edad Media, la aparición de esta nueva estrella no mereció ninguna reseña en las crónicas. Aquel 1054 fue un año muy duro para Occidente, en el que finalmente se rompió la unidad entre las iglesias de Oriente y Occidente en el Gran Cisma. Mientras tanto, los reyes cristianos en la Península Ibérica luchaban entre sí por los terrenos ganados a los reinos musulmanes tras la desintegración del Califato de Córdoba.

Pero el evento cósmico en sí no se produjo en aquel lejano año de 1054, sino mucho antes. La estrella que explotó en supernova, incrementando su brillo y haciéndose visible desde casi cada rincón de la Vía Láctea se encuentra a unos 6.500 años-luz de distancia de nosotros, de manera que la luz tardó todo ese tiempo en llegar hasta la Tierra. Cuando la supernova SN 1054 explotó, el hombre aún averiguaba cómo cultivar los primeros vegetales y cómo amaestrar a los primeros animales para asegurarse la manutención. El evento que provocó la supernova es mucho más antiguo que la historia escrita del hombre, y su reflejo en el cielo, la espectacular Nebulosa del Cangrejo, seguirá siendo visible durante miles de años más.

Nebulosa del Cangrejo fotografiada por el telescopio espacial Hubble. Imagen: Wikimedia Commons.

La Nebulosa del Cangrejo es el objeto celeste más estudiado fuera de nuestro sistema solar. La precisión en la datación de la supernova de 1054 permitió a los astrónomos conocer más a fondo la dinámica de este tipo de acontecimientos estelares. En el interior de esta colorida nube se encuentra aún lo que un día fue la estrella que explotó, convertida en un púlsar: un cuerpo supermasivo de pequeño tamaño, también conocido como “estrella de neutrones”, que gira sobre sí mismo treinta veces por segundo. Su existencia fue descubierta en 1969, y fue la primera vez que pudo relacionarse este tipo de estrellas con los restos de antiguas explosiones estelares.

Museo de la Rinconada

Un rato sin nada que hacer en San José de la Rinconada puede convertirse en un rato bien aprovechado. El Museo de La Rinconada es, por ejemplo, una buena opción para ello. Es un museo que cae simpático incluso antes de visitarlo, cuando te enteras de que fue iniciado en los años ochenta del pasado siglo por un profesor de un instituto local y sus alumnos, y que los mismos vecinos cedieron piezas de su propiedad para completar la colección.

Me gusta llegar a un museo y ponerme en la piel de las gentes que elaboraron esos útiles, de las personas para las cuales formaban parte de su vida cotidiana, muchos años antes de que se convirtieran en reliquias de nuestro pasado atesoradas tras el cristal de una vitrina.

Sala de industrias líticas del museo. Imagen: Espiral.

En su primera sala, el museo de La Rinconada nos lleva a través de la cerámica a un viaje bien organizado por la vida de los pueblos que habitaron esta zona desde la Edad de Hierro hasta la Edad Moderna. En la siguiente sala se muestran las distintas industrias líticas del Paleolítico Inferior y Medio. Una interesante colección de núcleos de cuarcita y sílex, raederas, buriles, denticulados, levallois… además de bifaces y cantos tallados dejados en la zona por el homo heidelbergensis, el primer poblador de estas tierras.

Exposición de fósiles de paleofauna. Imagen: Espiral.

A continuación se exhiben numerosos restos de la paleofauna autóctona que convivió con el hombre prehistórico. Pocos podrían imaginar a los grandes elefantes antiguos o a los imponentes uros pastando por estas tierras, aunque en términos geológicos eso sucedió hace muy, muy poco tiempo.

Para terminar, la colección de fósiles más antiguos incluye trilobites, insectos, crustáceos, peces, bivalvos… Una prueba indiscutible de que, donde hoy hay tierra, colinas o ríos, una vez hubo un mar desbordante de seres ya desaparecidos.

Cerro Macareno, entre La Rinconada y San José, lugar de población desde el Paleolítico y origen de la mayor parte de las piezas del museo. Imagen: Antonio Velázquez (Panoramio).

La mayor parte de las piezas fueron recuperadas en el Cerro Macareno, lugar de población durante miles de años, hasta que el curso del río Guadalquivir se alejó del mismo y dejó de ser un lugar apetecible.

No me voy a extender más. Se tarda más tiempo en contarlo que en verlo, y de camino podemos admirar el edificio del Centro Cultural de la Villa donde se encuentra albergado el museo, un lugar bullicioso donde la quietud del museo se combina con el correteo de una multitud de niños que realizan todo tipo de actividades culturales.

Federico, inmortal y universal

Ciento quince años pasan en un suspiro, pero tú, Federico, trasciendes al tiempo y a las fronteras. Desde tus letras atisbamos la eternidad, porque tú, Federico, ya eras inmortal mucho antes de salir caminando de madrugada por Viznar.

Este poema está bellamente interpretado por Yeliz Dubaz y Çağatay Azat, turcos, creo. Lo fácil hubiera sido poner aquí a Camarón, pero este vídeo me ha parecido más entrañable.