Descalzos en el parque

Título original: Barefoot in the park.
Año: 1967
Reparto: Robert Redford, Jane Fonda, Charles Boyer, Mildred Nakwick (Dir. Gene Saks)

Descalzos en el parque (Barefoot in the park) es la adaptación al cine de la comedia teatral del mismo nombre escrita por Neil Simon y estrenada en Broadway en 1963.

Paul y Corie Bratter son una joven pareja de recién casados que se disponen a iniciar una nueva vida en su diminuto apartamento alquilado en Manhattan. Para Corie, el matrimonio sólo puede entenderse como una aventura apasionada al estilo de las novelas románticas, mientras Paul es un tipo realista que trata de capear el temporal de sentimientos de su esposa mientras se hace un hueco en el difícil mundo de la abogacía.

Es una película donde las situaciones divertidas y disparatadas se suceden de principio a fin, y donde el guión es lo que cuenta. No sólo está cuidado el papel de los protagonistas, sino también el de los extraordinarios papeles secundarios protagonizados por Charles Boyer (Victor Velasco) y Mildred Natwick (Ethel Banks, madre de Corie), dando como resultado una película entre lo mejor del género de la comedia romántica. Se nota y se agradece que sea una adaptación de una obra teatral, con un gran trabajo de dirección donde predominan las tomas muy largas, poniendo a prueba la destreza de los actores.

Cuando uno ve una película por cuarta o quinta vez y sigue encontrando cosas nuevas en ella, es que la película es buena y merece la pena. Descalzos por el parque no deja indiferente a nadie, y es como un refresco que el espectador siempre quiere volver a probar.

El Parlamento rechaza la «Ley Sinde»

Llevaba tiempo queriendo poner aquí uno de los famosos vídeos de Hitler, y después de que ayer el Parlamento rechazara que la Ley Sinde se colara de rondón, ahora tengo la oportunidad de hacerlo.

Para los que vayan a comentar, aviso: no estoy de acuerdo con la descarga incontrolada (que no ilegal, porque hasta la fecha no lo es) de material protegido por derechos de autor, y soy partidario de una regulación del sector en la que todos, usuarios y creadores, ganemos. Lo que siempre me ha inquietado de la dichosa Ley Sinde es la abierta intención que ha tenido de suprimir la tutela judicial sobre los procesos administrativos contra las infracciones de derechos de autor en Internet. En democracia, y desde hace más de doscientos años, la separación de poderes es condición sine qua non para garantizar las libertades civiles. Ningún sector industrial debe arrogarse el derecho de abreviar estos procedimientos, por muchos ministros de su ramo que tenga en el gobierno.

La madre de Whistler

Estoy convencido de que cuando James Whistler pintó el retrato de su señora madre, allá por 1871, nunca pensó que su obra daría lugar a una de las escenas más escabrosamente hilarantes de la historia del cine. Antes de ver el vídeo que viene a continuación, quedan avisados de que estas imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas. Mi señora, por ejemplo, vio la escena en el cine y se ha negado rotundamente a verla de nuevo.

Algún día igual me decido a escribir una entrada sobre la hornada de cómicos y actores británicos de la Oxford University Dramatic Society a la que pertenecen, entre otros, gente como Rowan Atkinson, Mel Smith, Dudley Moore, Michael York (el prota de La fuga de Logan) o Hugh Grant.

Ágora

Extraído de Eureka:

El último científico que trabajó en la Biblioteca [de Alejandría] fue una matemática, astrónoma, física y jefe de la escuela neoplatónica de filosofía: un extraordinario conjunto de logros para cualquier individuo de cualquier época. Su nombre era Hipatia. Nació en el año 370 en Alejandría. Hipatia, en una época en la que las mujeres disponían de pocas opciones y eran tratadas como objetos en propiedad, se movió libremente y sin afectación por los dominios tradicionalmente masculinos.[…] Cirilo, el arzobispo de la ciudad, la despreciaba por la estrecha amistad que ella mantenía con el gobernador romano y porque era un símbolo de cultura y de ciencia, que la primitiva Iglesia identificaba en gran parte con el paganismo. A pesar del grave riesgo personal, continuó enseñando y publicando, hasta que en el año 415, cuando iba a trabajar, cayó en manos de una turba fanática de feligreses de Cirilo. La arrancaron del carruaje, rompieron sus vestidos y, armados con conchas marinas, la desollaron arrancándole la carne de los huesos. Sus restos fueron quemados, sus obras destruidas, su nombre olvidado. Cirilo fue proclamado santo.

Carl Sagan, “Cosmos“.

Más sobre Hipatia de Alejandría, aquí mismo.

Lu sciccareddu

La Aldea Irreductible cumple dos años. Dos años durante los cuales ha deleitado a miles de sus seguidores con todo tipo de contenidos, desde musicales hasta históricos. Lo que Javi y Guillermo están ofreciendo de forma altruista a sus lectores empieza a convertirse en un valioso material de colección. Yo, por ejemplo, llevo grabados en el teléfono todos los episodios de los podcasts para oirlos mientras viajo.

Hoy, para celebrar que esa página -que tanto entretenimiento y tan bueno me ha dado- ha sobrevivido a dos traslaciones completas alrededor del Sol, he decidido rendir a sus autores un pequeño homenaje complementando una de sus entradas de hoy: EL LUGAR DONDE VITO ANDOLINI SE CONVIRTIÓ EN VITO CORLEONE. Lo hago porque además de un lector asiduo de La Aldea, soy un fanático admirador de la trilogía de El Padrino.

En la entrada de La Aldea, Vito, ya apellidado Corleone, se detiene ante la ventana de su celda-habitación de la isla de Ellis, desde donde puede contemplar la Estatua de la Libertad. La víctima apaleada de un sistema mafioso, que en unos años se convertirá a su vez en un hambriento depredador de hombres, en el más importante padrino de la Mafia, en esos momentos no es más que un niño asustado y solo. No tiene familia, no tiene amigos. Tan sólo se tiene a sí mismo, y trata de consolar esa soledad con una canción popular de Sicilia.

Esta es, bajo mi punto de vista, una de las escenas más dramáticas de toda la trilogía, porque que lo que aquí se relata es una situación vivida por millones de personas llegadas a los Estados Unidos tras atravesar el Atlántico huyendo de las lamentables condiciones de vida imperantes en Europa, como bien cuenta Javi en su entrada.

La canción, tras una somera búsqueda por Internet, resulta que se titula Lu sciccareddu, y cuenta la historia de un niño que llora la pérdida de su mejor amigo: un burrito. La canción completa y su letra en siciliano son las que siguen:

Avia ‘nu sciaccareddu
ma veru sapuritu
a mia mi l’ammazzaru,
poveru sceccu miu.

Chi bedda vuci avia,
paria nu gran tenuri
sciccareddu di lu me cori
comu io t’haiu a scurdari. (2 v.)

E quannu arragghiava facia
iha, iha, iha,
sciccareddu di lu me cori
comu io t’haiu a scurdari. (2 v.)

Quannu ‘ncuntrava nu cumpagnu
subito lu ciarava,
e doppu l’arraspava
cu granni carità.

Chi bedda…

Purtannulu a bivirari
virennu l’erba vagnata
lu mussu ‘nzuccaratu
di ‘nterra ‘ncelu spincia.

Chi bedda vuci avia
paria un gran tinuri
sciccareddu di lu me cori
campa tu e cu mori mori. (2 v.)

A ver si alguien se atreve a traducir esto, porque yo traducir del siciliano como que no.

Brucia la Luna

Hay composiciones musicales ligadas para siempre a la historia del cine. Ésta, que Anthony Corleone dedica a su padre en la víspera de su debut como cantante de ópera, forma parte de la banda sonora de El Padrino III, y es una de mis canciones favoritas.

Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma
Comu lu me cori

L’anima chianci
Addulurata

Non si da paci
Ma cchi mala nuttata

Lu tempu passa
Ma non agghiorna
Non c’e mai suli
S’idda non torna

Brucia la terra mia
E abbrucia lu me cori
Cchi siti d’acqua idda
E ju siti d’amuri

Acu la cantu
La me canzuni

Si no c’e nuddu
Ca s’a affacia
A lu barcuni

Brucia la luna n’cielu
E ju bruciu d’amuri
Focu ca si consuma
Comu lu me cori

Arde la luna en el cielo
y yo ardo de amor
Fuego que se consume
Como mi corazón

El alma llora
Dolorosamente

No estoy en paz
Que noche tan terrible

El tiempo pasa
Pero no hay amanecer
No hay sol
Si ella no regresa

Arde mi tierra
Y abrasa mi corazón
Lo que ella ansia por agua
Yo lo ansío por amor

A quién cantaré
Mi canción

Si no hay nadie
Que se muestre
En el balcón

Arde la luna en el cielo
y yo ardo de amor
Fuego que se consume
Como mi corazón

It’s a Wonderful Life

Entre todas las películas navideñas y todas las relacionadas con las crisis económicas, It’s a Wonderful Life reune ambos géneros, siendo además una de las indiscutibles obras maestras del cine de todos los tiempos. Dirigida por Frank Capra, está protagonizada por James Stewart en una de sus mejores y más recordadas interpretaciones. Yo debo haberla visto como veinte veces (y las que me quedan) y nunca me aburre, porque consigue infundir en el espectador su mensaje optimista. Siempre he creido en aquello de que el bien que hacemos a los demás nos es recompensado de una u otra forma, y esta película es una parábola acerca de este principio universal no escrito.

En España se estrenó a mediados de los años cuarenta del pasado siglo con el título de ¡Qué Bello es Vivir! Sin duda, una película para todos los públicos muy amena que hoy recomiendo a todos los lectores; y para ir abriendo boca, un adelanto:

Grease: “Su nostalgia, gracias”

Lo bueno que tiene la televisión “de pago” es el chorro de canales que ofrece: canal cocina, canal viajes, canal dibujitos, canal cine… Lo malo que tiene es que, como estos canales no tienen anuncios, te meas encima. Pero al final siempre es lo mismo, es decir, dar vueltas y más vueltas a los canales con el mando a distancia sin que nada te convenza. Cuanto más aburrido está el televidente, más tarda en decidirse por alguno de los canales temáticos. Yo, normalmente, después de un par de vueltas, suelo dejar puesto el documental de Canal Historia (evidentemente 😉 ), para exasperación de mi señora que ya está hasta las narices de ver documentales sobre romanos y godos.

Pero de cuando en cuando, llegas a uno de esos canales “raros” donde te quedas. Te quedas porque lo que ves te atrae por algún motivo. En mi caso, ayer me atrajo un canal que emitía la película Grease. ¡Ya ves tú qué chorrada! Sin embargo, me quedé como un tonto viendo aquella película, un musical donde ni siquiera matan a nadie, donde no sale una sola arma de fuego y donde no le hacen la autopsia a nadie. Impropio de mí, os lo aseguro.

Si me quedé viendo la película fue porque me traía recuerdos de mi remotísima primera juventud, cuando ni siquiera había dejado de ser un niño canijucho para pasar a ser un joven canijucho. En aquellos últimos años de la década de los setenta, tras el exitoso estreno de la película, el héroe del momento era John Travolta, y Olivia Newton-John la princesa de los sueños húmedos de muchos adolescentes; por lo menos, de aquellos a los que aún no nos dejaban ver a la mejor de las “estrellas húmedas” de aquellos años: Enmanuel.

Y aunque el guión de la película está hecho para ser comprendido hasta por un ser unicelular (o eso me parece ahora), la música es excelente. Tan excelente es que hoy todavía triunfan las adaptaciones del musical original de donde surgió la película. Hoy os traigo un trocito de Grease; el tema que a mí más me gusta:  We go together (Vamos juntos). Mientras disfrutáis de la música, plantearos estas cuestiones que me hice mientras veía la película:

  1. ¿Por qué será que no aparece ningún negro en toda la película?
  2. Contad todas las cosas políticamente incorrectas que veáis en la película. Os sorprenderá descubrir que una película como Grease no podría ser estrenada hoy en día, porque ahora nuestra sociedad es mucho más pacata y retrógrada que la de los felices años 70.