Los Pueblos del Mar

Nadie sabe con exactitud de dónde llegaron, ni si vinieron de un solo lugar o de muchos, ni qué motivos les hicieron migrar, pero a mediados del siglo XI a.C. se produjo una gran crisis en el Mediterráneo oriental que tuvo unos resultados catastróficos para casi todas las grandes civilizaciones de la región.

Eratóstenes

A finales del siglo III a.C. Roma y Cartago se desangraban en sus Guerras Púnicas por el poder en el Mediterráneo. En Oriente, el efímero imperio conquistado en el siglo anterior por Alejandro Magno se había deshecho en varias partes, cada una de las cuales era lo suficientemente grande como para convertirse por sí misma en una potencia mundial. A los descendientes del general macedonio Ptolomeo les había correspondido gobernar el poderoso y antiguo Egipto.

Pero los Ptolomeos no eran ni mucho menos egipcios: los Ptolomeos eran y seguirían siendo Griegos. Para distinguirse de los anteriores reyes de Egipto, se establecieron en la nueva ciudad fundada por Alejandro: Alejandría. Además de ser la capital de Egipto, Alejandría estaba convenientemente aislada del resto de Egipto. En la corte alejandrina se hablaba griego, y allí acudían los mejores eruditos del mundo griego, al calor del mecenazgo que los Ptolomeos proporcionaban a través de su fastuosa Biblioteca de Alejandría.

Al frente de la Gran Biblioteca se encontraba el sabio Eratóstenes, un personaje que había dedicado su vida a cultivar todas las ramas posibles del conocimiento humano y que dominaba una buena parte de ellas: matemáticas, astronomía, filosofía, poesía,… A su alrededor, más de 900.000 ejemplares de las obras literarias de la antigüedad, recopiladas y catalogadas durante décadas por él mismo y sus antecesores, le proporcionaban toda la información disponible en aquella época sobre todo tipo de descubrimientos y observaciones.

En su afán por conocer el mundo que le rodeaba, Eratóstenes leía todo tipo de documentos, hasta que uno de ellos le llamó especialmente la atención: un papiro manuscrito afirmaba que en la ciudad egipcia de Siena (la actual Asuán), en el día del Solsticio de verano, y justo al mediodía, cuando el sol se encontraba más alto en el cielo, las columnas no daban sombra alguna, y la luz del sol penetraba hasta lo más profundo de los pozos, reflejándose en el agua de su interior. En definitiva, al mediodía de ese día en concreto, el sol se encontraba justo sobre la vertical de la ciudad de Siena.

Por sus propias observaciones, Eratóstenes sabía que durante el mediodía del Solsticio de verano, en la ciudad de Alejandría las columnas ofrecían una sombra apreciable, cuya longitud formaba respecto a la altura de la columna un ángulo de 7º. El hecho de que en una ciudad el sol no proyectara sombras mientras en otra situada más al norte sí lo hiciera significaba, lisa y llanamente, que la superficie de la Tierra no era plana, sino que describía una curva.

Muchos otros pensadores griegos de la antigüedad ya habían especulado con la posibilidad de que la Tierra tuviera forma esférica, pero allí, en Alejandría, y gracias a las observaciones del papiro de Siena y las realizadas por Eratóstenes, ahora podría saberse con exactitud cuál era el tamaño de esa esfera. Antes, sin embargo, debía conocer la distancia exacta que separaba a ambas ciudades, y para ello Eratóstenes contrató a un hombre para que caminara de una ciudad a otra, contando sus pasos durante el camino (Según otras versiones, buscó el dato en la misma biblioteca, o hizo que un regimiento recorriera esa distancia). En todo caso, de la exactitud de esta medida dependía por completo el resultado de sus cálculos. Finalmente, la distancia obtenida fue de unos 800km.

Gracias a la geometría y la trigonometría, desarrolladas por los griegos durante los siglos anteriores, Eratóstenes sabía que una circunferencia podía dividirse en 360 secciones, cada una de ellas describiendo un segmento de arco correspondiente a 1º. Si un segmento de arco de 7º medía 800km, la cuenta estaba clara:

A partir de este cálculo, Eratóstenes dedujo que la longitud de la circunferencia de la Tierra debía ser de unos 41.142 kilómetros. Comparado con la longitud real de la circunferencia terrestre, calculada actualmente en 40.076 km, no es una mala aproximación, especialmente si tenemos en cuenta los medios técnicos de los que disponía Eratóstenes.

Pero Carl Sagan cuenta esta misma historia en la serie Cosmos de una forma mucho más emocionante. Para los que quieran oírla en español, pulsad en este enlace.

El proyecto Ceibal

En el último Debate sobre el Estado de la Nación, el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha propuesto la entrega a un ordenador portátil a cada alumno de los colegios públicos y concertados, comenzando el próximo mes de septiembre con los de quinto de primaria. La promesa se enmarca dentro del proyecto Escuela 2.0, que pretende modernizar el sistema educativo.

Está bien eso de modernizar la educación, especialmente porque nuestro país arrastra un considerable retraso en materia educativa respecto a los países de su entorno por razones que, aunque no vengan al caso, tienen mucho que ver con la estúpida disputa entre partidos políticos, con reformas educativas de mierda -con perdón- que nunca han contado con el consenso de la comunidad educativa, y con la lamentable situación social y laboral del colectivo de docentes, muchos de ellos adocenados en un mero funcionariado impersonal cuando deberían ser para nuestros hijos los profetas del conocimiento y contar con la reverencia de una sociedad agradecida.

Por eso hoy, al encontrar esta entrada en el blog de Jordi Adell, siento envidia, frustración e indignación por vivir en un país incapaz de dar a la educación el papel que merece en las vidas de los jóvenes como hacen algunos países como Uruguay que, con una renta per cápita muy inferior a la española, saben consensuar las inversiones en educación para crear proyectos tan ilusionantes como CEIBAL (Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea). ¡Ojalá el plan del presidente Zapatero se parezca en algo a Ceibal!

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Documental Plan Ceibal from Damian Montans on Vimeo.

El asesinato de Carrero Blanco

El 20 de diciembre de 1973 era asesinado por ETA el presidente del gobierno de España, Luis Carrero Blanco. Carrero Blanco era un personaje fuertemente ligado al dictador Francisco Franco; tanto que muchos le suponían heredero natural del poder en España, a pesar de la Ley de Sucesión franquista y de la designación en 1969 de Juan Carlos de Borbón como heredero al trono de España. El fuerte carácter y la gran influencia política de Carrero Blanco hacían prever que Juan Carlos sería un monarca títere en las manos del régimen post-franquista.

La desaparición de Carrero supuso un importantísimo varapalo para el régimen dictatorial, dentro del cual existían fuertes tensiones entre los aperturistas y los ultraconservadores del llamado búnquer. No fue fácil designar a un nuevo presidente del gobierno, y estas tensiones dieron como resultado el nombramiento del comparativamente débil Carlos Arias Navarro, quien presidiría el gobierno de España durante los últimos años de la dictadura.

Es, sin duda, uno de los momentos más trascendentales de la historia de España, ya que supuso la demostración de que el régimen de Franco podría no sobrevivir al agonizante jefe del Estado.

Televisión Española estrenó en 1995 la serie La Transición, dirigida por Elías Andrés y con guión y narración de Victoria Prego. Se trata -en mi humilde opinión- de uno de los mejores trabajos de documentación histórica efectuados por la televisión en España. El primer capítulo de esta serie se centra en el asesinato de Luis Carrero Blanco.

http://www.youtube.com/p/9FB3283B9096E8A4&hl=es&fs=1

La guerra de Corea

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos se verían involucrados desde 1949 en el primer gran enfrentamiento contra el comunismo. Corea, dividida en dos desde la capitulación japonesa, se iba a convertir en el más caliente de los escenarios para la Guerra Fría.

En Corea iban a ponerse a prueba no sólo la determinación de los bloques occidental y oriental por defender su modelo de sociedad, sino también nuevas estrategias bélicas, nuevas armas y, sobre todo, la fortaleza de las Naciones Unidas, organismo surgido de los acuerdos que pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial y que ahora debía mantener la paz y el tenso equilibrio entre las nuevas superpotencias.