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Pare Pare Pare Pare Sense llenya i sense peixos, pare, Pare Pare Pare Pare Pare Pare |
Padre Padre Padre En invierno Padre Sin leña y sin peces, padre, Padre Padre Padre Padre Padre Padre |
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A lo largo de esta semana me he cruzado en diferentes carreteras de la provincia de Sevilla con cuatro perros abandonados, todos ellos galgos. A algunos ha sido complicado esquivarlos para no pasarles el coche por encima, mientras otros aparecieron simplemente deambulando por las cunetas, con ese eterno aire de hambrientos que tienen estos perros. Uno de ellos fue atropellado justo delante de mi coche por otro vehículo en la autovía A-4, y le vi chillando de dolor, arrastrando la pata herida por el golpe entre los coches que pasaban a su lado a toda velocidad. Era imposible pararse en la autovía para recoger al perro, porque el riesgo de tener un accidente era más que evidente, y eso aumenta aún más mi sensación de impotencia ante esta situación.
¿De dónde vienen estos perros? ¿A qué viene tanto galgo abandonado en la carretera?
No soy cazador, y desconozco todo lo que se mueve en el mundo de la caza. He tenido que buscar por internet la respuesta a esta proliferación de galgos abandonados: al parecer, en esta época del año termina la temporada de caza con galgos, y los que hasta entonces fueron útiles herramientas para tan sano y ecológico (¿?) entretenimiento, empiezan a convertirse en molestos seres que consumen alimento, espacio y tiempo de sus cuidadores sin reportar beneficio alguno.
Supongo también que los dueños de estos perros abandonados habrán descartado a sus ejemplares más viejos, aquellos que ya no rinden como antes, y que conservarán a los jóvenes para la temporada siguiente. Quisiera suponer también que estos cazadores enseñarán a sus hijos las artes de su deporte favorito: cómo llevar las rehalas de perros, dónde soltarlos, cuándo entrenarlos para que estén en forma, etc. Me gustaría que sus hijos aprendieran también la lección de cuándo y cómo abandonar a un ejemplar viejo que ya no sirve para nada, y ahorrarse así su manutención, sobre todo porque espero que, en lugar de aplicar esta obtusa sabiduría a los inocentes perros, la aplique a su despiadado padre cuando sea viejo.
Pero lo que me gustaría, sobre todo, es que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) aplicara la ley con todo rigor, exigiendo a los propietarios de rehalas que identificaran a todos y cada uno de sus animales con el obligatorio chip, imponiendo a los infractores las multas que prevé para ellos la ley. No es de recibo que cada año se perpetre esta cruel carnicería con miles de perros en España: perros abandonados a su suerte por las carreteras, ahorcados en los árboles o condenados a morir de hambre y sed atados a un árbol o a una valla. No voy a decir que todos los cazadores tengan este detestable comportamiento, pero sí diré que esto sucede porque una minoría de desalmados actúa con el silencio cómplice del resto de ellos. Si esta es la consecuencia directa del deporte de la caza, más vale prohibir una actividad tan atroz como esa.
Algunos enlaces sobre la masacre de galgos:
Visto en el blog Entretanto, entretente. Este video es ya un clásico en medios como Menéame, y aunque pueda parecer poco imaginativo copietear indiscriminadamente la entrada de otro blog, creo con sinceridad que darle la mayor difusión posible a este video es hacerle un servicio al futuro de la especie humana y del planeta en que vivimos.
Si este video proviniera de alguien sin referencias, podríamos desecharlo con el falaz argumento ad-hominen, que desprecia el contenido de un razonamiento en base a quien lo propone, pero ni siquiera vamos a tener la oportunidad de hacerlo, puesto que Annie Leonard es una experta en lo que cuenta, y el mundo está muy necesitado de volver a prestar atención a sus sabios.
http://video.google.com/googleplayer.swf?docid=-5645724531418649230&hl=es&fs=true
¡Ah! Y recordad siempre que la utopía es posible, hasta que llega alguien avaricioso y la estropea.
El Pinar de Doña, en el término municipal de Utrera, se encuentra amenazado. Es curioso decir esto, pero se encuentra amenazado, sobre todo, porque el Ayuntamiento utrerano pretende convertirlo en un espacio para romerías y barbacoas. Y no lo digo yo; lo dicen los mismos ecologistas de Utrera.
Hasta hace pocos años, la Romería de Fátima tenía lugar en el eucaliptal de Maribañez, que pertenece al vecino Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca. Por lo visto, y hartos de soportar la porquería y la degradación del paisaje que la romería generaba, Los Palacios les prohibió seguir celebrandola en su término municipal. Puesto que se habían quedado sin lugar donde hacer el pícnic religioso-festivo, eligieron trasladarse a uno de los pocos espacios naturales dignos de protección que quedan en Utrera: el Pinar de Doña.
Pero… ¡Ah! Existía un problema. El terreno del Pinar de Doña es privado, y al dueño no le gusta un pelo que cientos de personas invadan su finca y la dejen perdida de basura. “¡Pues no pasa nada! Lo expropiamos y punto”. Dicho y hecho: con la peregrina excusa de recuperar las vías pecuarias, el Ayuntamiento de Utrera inicia el proceso de expropiación y pasa el rodillo legal y administrativo por encima de los legítimos propietarios de la finca. “Todo sea por hacer nuestra romería en el Pinar, que está muy bonito”, se dirán.
Y como la justicia está algo lenta, y el dueño del Pinar está bastante cabreado con el Ayuntamiento, de momento prohibe la celebración de la romería en la que todavía es su finca. Supongo que no esperarían que el hombre, encima de puta ponga la cama. Sin embargo, el proceso de expropiación sigue su curso, y si nada lo impide, los romeros pronto tendrán su merendero, su ermita y lo que se tercie.
Y no se pierdan las instrucciones que han publicado desde la Hermandad del Rosario de Fátima para los romeros. Por lo visto, es necesario atar a los perros con correa corta, no sea que encima muerdan a alguien…
Se recuerda que el lugar de acampada deberá dejarse totalmente libre de basura y desperdicios a la partida y se recuerda que queda terminantemente prohibido llevar carteles, rótulos o pancartas “que no sean de índoles romeros, ni utilizar vocabularios ofensivos a personas o entidades”, puesto que sería motivo de retirada del número.
A mí sólo me queda decir que está muy bien ir a la iglesia a darse golpes de pecho, y a decir “por mi culpa, por mi culpa, etcétera”, pero creo que además hay que ser justo y humilde en la vida diaria, y no andar pisoteando a los demás con la excusa de adorar a nuestro dios, diosa, virgen, santo… Yo, que siempre he sido partidario de la propiedad pública de la tierra, me echo las manos a la cabeza cuando veo a un Ayuntamiento expoliar a un ciudadano para satisfacer la necesidad de algunos de conjurar a sus dioses a base de comer y beber.
Algunas veces me da por pensar que es cierto, que hay vida después de la muerte. Cuando veo el nuevo cauce del río Guadiamar, rodeado de una renovada naturaleza viva, y lo comparo con el paisaje infernal de hace diez años, se renueva en mí la esperanza de que los seres humanos vamos a ser capaces de restañar las heridas abiertas a la Tierra. Luego vuelvo a darme de bruces con el mundo real, pero el Corredor Verde siempre estará ahí, testigo de lo que podemos llegar a hacer si tenemos la voluntad de convivir con nuestra machacada naturaleza.






